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PERCEPCIONES

por Nicolás Saraintaris



Se acababa el tiempo. Siempre había sido así, era irremediable. Le quedaban unos minutos de conciencia emotiva. Decidió terminar con las labores de acondicionamiento físico. En unos instantes ya no gobernaría su cuerpo. Se dirigió al exterior de la habitación de entrenamiento y esperó el fin de la jornada. Sus ojos expresaban cansancio. Pero tal sentimiento desapareció de improviso, así como todo otra posible emoción. Uriel Manzón comenzó una marcha lenta, mecánica. Todo el empeño que había mostrado al ejercitar su cuerpo fue reemplazado por movimientos automáticos. Se dirigía al Centro de Trabajos Reconstructivos (CTR), donde debía completar diariamente una jornada de doce horas. Caminaba por una ancha calle, ajeno al mundo, sin percibirlo. El paisaje era monocromático y silencioso. Así lo había dispuesto el Gobierno Mundial para todas las ciudades del mundo. Al fin llegó al CTR, un edificio como todos los otros. Entró. Se encaminó a su puesto. Allí paso todo la jornada, trabajando para algo que el Sistema le obligaba a hacer, y como todo ciudadano hacía. No lo había elegido, su interior le ordenaba hacerlo.


-El cerebro humano es algo muy complejo. Todavía nuestros pseudo-cerebros no se le pueden comparar. Pero los avances, luego de seis generaciones, han sido notables. Gracias al tiempo aletargado hemos logrado revivir nuestro planeta, revertir la contaminación, aumentar nuestra calidad de vida. Pero hemos de pagar un precio. - A esta altura del discurso el doctor Reven hizo una pausa. Quería que los individuos más poderosos del Sistema escucharan, ellos gobernaban y ellos más que nadie debían prestar atención. - Como probaron los pioneros del proyecto, allá lejos hace trescientos años, los pseudo-cerebros son eficientes, la evolución última. Cada ciudadano vive un período en el cual su cerebro biológico gobierna. Cuando éste reduce sus funciones motrices, en los que los antiguos llamaban "descanso", el pseudo-cerebro se activa, y el ciudadano se constituye en una herramienta del Sistema. El Sistema dispone de su cuerpo para realizar labores físicas, las reconstrucciones y tareas similares abundantes en la actualidad. Ahora bien, el Sistema controla el físico de los ciudadanos por un período variable de horas de trabajo obligatorio según el nivel intelectual, pero en los primeros años resultaba inevitable que los sueños se entremezclaran con la actividad en tal período de descanso. Los ataques dementes de ciudadanos en las etapas iniciales del proyecto fueron desastrosos. Muchas vidas y recursos se perdieron. La realidad y el sueño se entrelazaban y el individuo gozaba de una impunidad moral que le permitía cometer horrorosos actos solo por poseer la libertad permitida en el campo onírico. Pero no podíamos culpar a las primeras generaciones de humanos evolucionados artificialmente. La culpa recaía en la aplicación temprana del Sistema, una irresponsabilidad. Así se decidió estudiar la naturaleza del sueño para su posterior eliminación y consecuente solución al más grave problema que se le haya planteado a la evolución inducida. -Hizo una pausa para beber un poco de agua. El discurso había sido largo, pero para él y los poderosos representantes que accedían a su exposición, el tiempo no era escaso. Su día, como el de todo profesional destacado, se dividía en dieciocho horas de conciencia emotiva y seis horas de pseudo-conciencia. -Estudios calificados-continuó-, han demostrado que el sueño es un proceso de eliminación, desecha la información superflua y evita una acumulación innecesaria de información. En los siglos pasados, el bombardeo de entidades perceptibles era continuo. Carteles de distintos tamaños, luces de distinta radiación y vestimentas de distinto corte y distinta confección solo lograban dividir en un número elevado de unidades la información recibida del mundo externo. La gente debía soñar cada vez más, eliminar la enorme cantidad de registros sensibles, o su cerebro no aguantaría y devendría el colapso sináptico. Decidimos entonces que resultaba menester disminuir los datos que el individuo recibía del mundo para lograr la erradicación total de los sueños. La primera gran acción fue el cambio en el aspecto de las ciudades. Hace sólo un siglo que lo hemos concluido. Los colores fueron homogeneizados, así como las formas y los sonidos. Durante nuestra etapa de conciencia emotiva percibimos lo mínimo, y paradójicamente, un todo. Sólo detalles cortan la homogeneidad. Esos detalles somos nosotros, los humanos. De esta manera hemos logrado eliminar el sueño, aumentando la capacidad de control del Sistema sobre el cuerpo del ciudadano. Pero hace poco hemos descubierto un problema, una amenaza a nuestra forma de vida: el Síndrome de Información Sobrecargada (SIS).

Uriel despertó en su monoambiente. Estaba parado frente a la puerta de su hogar. Tenía las manos muy frías. Conjeturó que podría haber sido por higienizarse con agua a temperaturas bajas ¿Pero por qué el Sistema, cuando usaba su cuerpo como instrumento no impedía su malestar físico? Recordó que únicamente durante la etapa de conciencia emotiva su cuerpo respondía a las emociones, el período restante era sólo un instrumento de una gigantesca maquinaria. Le vinieron a la mente las palabras de su tutora: "Viví para sentir, de pensar se ocupa el Sistema." Volvió a mirar sus palmas. Pero esta vez reparó en algo. Le gustaba como se veían, eran distintas. Todas las paredes y mobiliarios de su pequeña residencia, así como toda la ciudad, eran de un color terráqueo, como la piel humana. Pero lo que observaba era distinto, algo más fuerte. Un color rojo. Corrió hacia el compartimento de refrigeración, lo abrió y metió ambas manos. Soportó el dolor. Un minuto. Dos. Al fin las sacó. Estaban ambas coloradas. Las apoyó contra una pared y se fascinó ante el contraste. Había descubierto que disfrutaba, disfrutaba de la percepción.


En la oscuridad de la sala de conferencias se observó una leve intermitencia luminosa, alguien deseaba hablar. El doctor Reven ya había terminado de presentar el conflicto, por lo que cedió la palabra:
-Lo escuchamos señor. -Reven no hizo referencia al nombre del sujeto sólo porque no sabía quien era, la oscuridad le impedía percibirlo. Pero ese era justamente el papel de la oscuridad, ocultar la cantidad de entidades que pueblan un Auditorio, desde los micrófonos y sillones, hasta los propios individuos participantes. La "perceptibilidad", término acuñado para referirse a la cantidad de datos ingresados en la mente humana en un ámbito y tiempo determinado, se reducía al mínimo.
-Muchas gracias. Mi nombre es Athos. Como muchos de ustedes sabrán, soy Jefe de Seguridad.-Aclaró cual era su nombre ya que la diferenciación en las voces humanas había sido eliminada generaciones atrás. Todos se comunicaban a través de un sonido metálico común, propio de toda la humanidad. Una conformación material de la vieja y utópica idea de "La voz del Pueblo". Esta voz procedía de un pequeño aparatillo injertado en cada individuo del Sistema, que se hallaba en la cavidad donde residieran antiguamente las cuerdas vocales. -He de hacer una pregunta: ¿por qué hemos sido llamados funcionarios de campos como el Control Urbano para discutir un tema de científicos, el funcionamiento de los pseudo-cerebros y la enfermedad del SIS?-Naturalmente, Athos no se explayó y fue directamente al grano. Los rodeos en las mociones de cualquier índole, hasta la política, habían sido erradicadas tiempo atrás dado su carácter superfluo.
A Reven no le extrañaba el cuestionamiento. Sabía que Athos no era una mente muy brillante, ya que en el cargo que ocupaba se necesitaba primordialmente acción. Por lo tanto, no le pareció demente que el Jefe de Seguridad no pudiera relacionar los últimos acontecimientos de violencia callejera con lo que él había explicado anteriormente. Juntó paciencia y se dispuso a contestar:
-Estimado Athos. Agradezco su pregunta. Verá. Hace unas horas, un grupo de manifestantes recorrió las calles del vecindario de Arenga en tiempos de conciencia emotiva pico, donde como todos saben la mayoría de la gente se halla en su casa: o entrenando, o con un único compañero, o con el inhibidor perceptivo puesto. Estos "vándalos" corrían desnudos con magulladuras en los cuerpos, e ingresaban a los distintos monoambientes a exhibirse. ¿Recuerda los hechos? -Reven no esperó que el Jefe de Seguridad contestara. El sí estaba implícito, todos los funcionarios conocían lo acontecido en Arenga. - Las magulladuras le daban un tono distinto al monocromo ambiente, y las pobres almas que observaban las contorsiones de estos criminales, azorados por las percepciones múltiples, demostraron luego un incremento peligroso en la actividad sináptica. Uno de ellos murió hace unas horas. El primer caso fatal de SIS en la historia.

Uriel por primera vez estaba feliz. Desde que se diera cuenta de chico que su intelecto era muy bajo y debería trabajar doce horas para el Sistema, solo sentía desilusión y tristeza. Su tutora le decía para consolarlo: "No llores Uriel. Algunos nacen para pensar, pero otros para algo más importante: otros nacen para sentir". Ahora comprendía esas palabras. Y en verdad que se sentía bien. Decidió comunicarle a sus compañero de trabajo y amigo, Moro, su descubrimiento. Decidió contarle acerca del milagro de la percepción. Tenía todavía unas horas de conciencia emotiva. Juntó algunas cosas y se dirigió al barrio de Arenga, donde residía Moro.


Arenga era un vecindario como cualquier otro, todo era igual en su planeta. Se dirigió al monoambiente numerado C-156. Había conocido a Moro una jornada de trabajo en la que ambos despertaron en el CTR, dado que el Sistema los mantuvo en acción hasta el último momento. Allí comenzaron a charlar y pronto descubrieron sus semejanzas: ambos eran desdichados y desechados por su bajo intelecto. Desde aquel día, tras comunicarse la ubicación de sus residencias, se visitaban seguido.
Moro abrió la puerta y esbozó una sonrisa:
-¡Uriel! ¿Cómo estás? ¡Qué suerte que has tenido! Si hubieras llegado cinco minutos más tarde estaría con el inhibidor puesto y no te habría podido recibir.
-Menos mal que te encuentro entonces. Tengo que mostrarte algo, algo que descubrí hoy en mi casa. -Uriel se dirigió al refrigerador y repitió el ritual que realizara en su residencia. Mostró el color contrastante a Moro.
-¡Es fabuloso! Podríamos montar un show con este truquito. -Comentó con inocencia Moro. Pero la revolución al Sistema había comenzado.

-Desearíamos el informe del forense Harris para continuar con la sesión. -Informó Reven a la oscuridad del ambiente.
-Gracias doctor. -Replicó una voz como cualquier otra desde algún punto del auditorio. -La víctima del primer caso fatal de SIS se apellidaba Rotting. Era un científico brillante. Trabajaba en la puesta a punto de los principales CRT, corrigiendo anomalías y diseñando nuevo campos de aplicación para la fuerza productiva. Su coeficiente intelectual (CI) era muy elevado, razón por la cual el informe preliminar aduce una relación directamente proporcional entre el CI de una persona y las probabilidades que contraiga SIS fatal ante un aumento considerable de la "perceptibilidad". Esta hipótesis se ve reforzada por el hecho de que quien recibió menos sobrecarga sináptica en Arenga, fue un empleado común de CI medio.

-¿Te das cuenta lo podrido que es el Sistema? -Preguntó Uriel a Moro.
-Sí. Sé como te sientes. A mí me pasa lo mismo. Pero hemos de aceptarlo. Nuestro bajo CI nos obliga a trabajos obligatorios más largos. Pero la última expansión de nuestro período "pseudo" ha ido muy lejos.
Moro hablaba con el mismo tono que todo el mundo, pero Uriel percibía tristeza y desaprobación en aquella voz. Percibía. Sentía. Esa era la clave. Tal como dijera su tutora, Uriel había nacido para sentir. Una experiencia placentera y gratificante que no se vería vejada por una simple medida restrictiva en su período de conciencia emotiva. Tomó una determinación y le informó a su compañero:
-Tú has dicho que podríamos montar un pequeño show con el truco de las "manos diferentes". Te tengo una propuesta. Ya que el Sistema no nos dejará conscientes el tiempo que nosotros consideramos justo, nos revelaremos. Haremos conocer a todos los hombres la maravilla de nuestro descubrimiento. Ya verás que les gustará. Querrán mantenerse "despiertos". Luchando todos juntos haremos disminuir las extensiones de nuestros períodos "pseudos".
Moro asintió lentamente. En su no muy capacitada mente ya se conformaba una representación de lo que harían. Un show, tal como él lo llamaba.


Por primera vez en mucho tiempo, el nivel de perceptibilidad del Auditorio aumentó alarmantemente. Los distintos funcionarios gubernamentales comenzaron a hablar simultáneamente, azorados por las incidencias terribles del informe de Harris. El doctor Reven, con experta rapidez, salió del precinto y procedió a activar el mecanismo de emergencia. Sobrevino el silencio. Ordenó a unos trabajadores en períodos "pseudo" que inyectaran a cada gobernante con una dosis de un calmante de potencia moderada. Luego de consumada la orden, desactivó el dispositivo para situaciones límites. Reingresó al auditorio y se dispuso a hablar:
- Señores. Por motivos de seguridad, hemos activado los "pseudos" de cada individuo dentro de esta sala para privarlos del control de sus cuerpos. Posteriormente los hemos sedado para evitar que tras la reactivación de sus funciones de conciencia emotiva se prosiguiese con el desastre previo. En estos momentos podrán solamente escuchar. Luego de un tiempo recuperarán la facultad del habla. Ustedes entenderán que exposiciones múltiples de opiniones pueden dañar algunas facultades mentales por la sobrecarga sináptica. Entiendo su preocupación. Pero hemos de obrar con tranquilidad. Un peligro acecha, y los que están más expuestos son los de CI más alto. Por lo tanto, espero que trabajemos exclusivamente en el desarrollo de un plan para la eliminación de los manifestantes de Arenga, pero que, paralelamente, mantengamos la calma y no elevemos el nivel de perceptibilidad ambiente.


Uriel no podía creer lo que veían sus ojos. Habían salido a recorrer las calles de Arenga con la idea de ingresar a algunos monoambientes y montar el pequeño acto circense de protesta. Pero en el primer habitáculo en el que ingresaron el resultado fue inesperado. La persona que vivía allí, un señor cincuentón de aspecto inteligente apellidado Rotting, los observó desde un principio. Ya el frío no era el elemento que usaban para salir del monocromo habitual, sino que ahora Uriel y Moro se golpeaban. Lo hacían salvajemente. Una lucha, situación que ya era ajena a la civilización actual. Rotting, a pesar de su elevado CI, no entendía nada. Al observar el vivo color rojo de la sangre y los desesperados movimientos de ambos, que producían un show de contrastes sin precedentes en la vida moderna, no aguantó más y cayó al suelo. Comenzó a sacudirse con violentos espasmos. Uriel Manzón frenó un puñetazo de Moro y le indicó que mirara al hombre. Espuma verdosa brotaba de su boca, por lo que los manifestantes pasaron de montar el show a observarlo. Y lo que veían, lejos de tranquilizarlos o afectarles, los motivó. Gozaban con lo que percibían. Desde la abolición del deseo sexual por ser considerado perturbador del nivel de perceptibilidad ambiente, eran los primeros que gozaban. Ahora sabían certeramente que debían continuar con su lucha y llevarla al límite de las posibilidades: el deseo y el placer los motivaba.


El doctor Raven bebió un sorbo de agua. Como todo lo que se ingería en la época moderna, era insípida. ¿O sería que el hombre había perdido su sentido del gusto como otra de las consecuencias de la homogeneización de las percepciones? Reven dejó sus cavilaciones y procedió, ante los todavía enmudecidos funcionarios:
- He de informarles que en exactamente quince minutos comenzará el período "pseudo" de los integrantes menos capacitados de la sociedad. Las medidas de seguridad de las últimas horas han demostrado ser efectivas. Ningún otro acto criminal ha sido llevado a cabo por estos manifestantes de Arenga.

Uriel y Moro estaban nerviosos. Ya habían hecho esto antes. Pero ahora lo harían en un lugar singular, donde ningún trabajador de jornada completa había entrado nunca. Sólo los separaban de su objetivo máximo un par de guardias. Pero debían apurarse. Se les acaba el tiempo, tiempo en el que eran amos y señores de sus propios "cuerpos".

-Bueno señores, ha sido una jornada larga y con algunos problemillas. Esperemos contar en una horas con las descripciones de los manifestantes. Ha habido un muerto y resulta menester resolver el conflicto. El SIS no debe extenderse ya que.. -Reven calló ante un fuerte ruido proveniente de la entrada del Auditorio. A pesar de la oscuridad, podía atisbar un fuerte color rojo que danzaba ante sus ojos. El color de la sangre, sangre que había sido olvidada por la mecanización de los hospitales. Atinó a observar el medidor de perceptibilidad ambiente. Nunca había visto un índice tan elevado. Se sentía mal. Cayó muerto, con el evolucionado cerebro fundido. Había sentido, y fue fulminante. Algunos nacían para sentir. Otros no.

(c) Nicolás Saraintaris

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