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NOTICIAS DEL UNIVERSO

de DIELLO DE BOROVNIA

¿SABIA USTED QUE...?
El Songorongo filistácido, es el habitante típico del planeta Sosofrón del sistema de Betelgueutze. Este extraño y simpático ser se desplaza saltando sobre sus extremidades pédicas en forma de fuelle o cuerpo "fuelliculado", así si nos pusiéramos a ver la superficie del planeta Sosofrón, veríamos infinidad de Songorongos desplazandose en pequeños o grandes saltos. Normalmente cuando estan quietos en un sitio, siguen flexionando su fuelle pédico, meciéndose al rítmo del viento, o de alguna melodía captada al pasar por el sensible cuerpo de este ser.

Los Songorongos filistácidos del planeta Sosofrón, no tienen sexo, o mejor dicho, si, lo tienen. Todo el tiempo, a toda hora. Constituye su casi única actividad. Lo que no tienen es una división sexual, a lo cual hay que agregar otra curiosidad, sexo y reproducción son cosas totalmente diferenciadas. En ellos la búsqueda y placer sexual se puede asociar a una forma de sociabilidad y conocimiento.

El cuerpo del Songorongo Filistácido es traslúcido y ovoidal están formados por una muy sensible y permeable membrana epidérmica, que cambia constantemente de colores formando maravillosos diseños al rítmo de sus pensamientos, visiones y estados emocionales. Este cuerpo es todo el un órgano de comunicación. Ven, oyen, sienten, presienten, através de todo el en un ángulo de casi trescientos sesenta grados. Su único punto ciego lo constituye una pequeñísima mancha de forma irregular en la parte superior de sus cabezas. Esta mancha siempre tiene formas distintas, por lo cual constituye algo así como las huellas digitales para los Songorongos. Pese a lo cual ellos jamás andan mirándose esa parte para identificarse, lo consideran de mala educación, prefieren la incertidumbre en sus encuentros.

El Songorongo filistácido, vaga todo el día buscando compañeros para sus frenéticas orgías. Los modos de contácto sexual de estos maravillosos seres son múltiples. Pueden pasarse días enteros solo mirándose y transmitiéndose sensaciones de esta forma, o acariciándose lentamente con movimientos circulares y sueves. También hay encuentros muy apasionados en que parecieran pelearse a los topetazos o bién devorándose entre sí, sin que ello implique nigún tipo de agresión real.

La forma total de encuentro del Songorongo Filistácido es la simbiósis. Esta es cuando dos o más songorongos se acercan a uno dispuesto a contenerlos. Suelen llegar hasta siete juntos para ser "amorósamente devorados" o contenidos por este. El contenedor seduce con caricias a sus amantes y luego lentamente los incorpora dentro suyo, al punto de no poder diferenciarse unos de otros.

Entre los Songorongos filistácidos del planeta Sosofrón, cuando alguno fué incorporado en el acto amoroso dentro del cuerpo de otro, generalmente, este que fué incorporado en primer lugar absorbe dentro suyo a los otros amantes llegados con posterioridad. Luego de varios días de vagar así, intercambiando sensaciones, recuerdos y haciendo circular sus colores a mucha velocidad, el individuo contenedor se detiene y exhudando en abundancia deja salir de sí a todos los amantes de un solo golpe. Tardan unas horas en reponerse y luego vuelven a sus vidas de siempre, lo cual generalmente implica volver al otro día a buscar otros amantes.

El Songorongo Filistácido del planeta Sosofrón, es uno de los seres más inteligentes y afortunados de todos los Universos: pues no necesita trabajar. Lo único que hace además del amor, es saltar por todo el planeta y mecerse suávemente incorporando todo tipo de conocimientos. Sus cuerpos extra sensibles absorben imágenes, sonidos, sentimientos y pensamientos de todos los rincones del Universo. Son los Testigos. No hacen más que gozar de los conocimientos que incorporan como si de películas se tratase. Incluso cuando hacen el amor, también estan intercambiando conocimientos. El clima benigno del planeta favorece esta vagancia creativa, y también la estimula las pocas necesidades que tienen para su subsistencia física, su alimento lo toman por ósmosis del aire, el agua, la tierra y el calor de su sol "Betelguetze".

(c) Alejandro Mariatti,  1996.
 
 

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