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MULTIPLICACIÓN


Por Pily B.


... hacia el verano del 2095...


Stella tomó asiento sin prestar atención a su interlocutor, y tras cinco minutos exactamente, aun continuaba frente a él con la mirada perdida como si de un muñeco de cera se tratase, y así continuaría indefinidamente, no movería un solo músculo hasta que él no hiciese algo al respecto.
Pero antes de comenzar, Bogg aún tuvo tiempo de observar que aquella mujer de mediana edad y apariencia virginal, había continuado perdiendo peso, ¡desde luego que lo había hecho!, y si seguía así quién sabía cómo podía acabar... Asimismo también se empezaban a observar las primeras canas en su electrizado cabello. Definitivamente era una pena...
- Entonces seguiremos adelante según lo previsto ¿no es cierto señora Urnikov?
Los diminutos ojos grises de Stella empequeñecieron aún más enfocando furiosos el objetivo:
- Hallen, señora Hallen, ¡no sé cuantas veces he de decirle que se dirija a mí como Stella Hallen! Aunque legalmente no seamos marido y mujer, nosotros nos consideramos un matrimonio, doctor.
- Bueno, eso quería decir, lo siento - Bogg estuvo a punto de echarse a reír puesto que ya no conseguía intimidarle. Aun así no lo hizo, se merecía todo el respeto que pudiera inspirar teniendo en cuenta su desgracia, pero era cierto que no podía evitar provocarla. Aquella mujer era tan susceptible... - ¿entonces, lo ha pensado bien señora Hallen? ¿Sigue dispuesta?
- Sí, los dos estamos dispuestos. - Puso mayor énfasis en su pronunciación, aunque el tono de su voz continuó sonando extraordinariamente hueco -. Es cierto que quizá hemos esperado demasiado tiempo pero ¿quién iba a imaginar que Dave, que sus días... - tragó procurando dominarse - iban a terminar tan pronto? - Respiró profundamente sacando las pocas fuerzas que aún le quedaban, para ello hubo de concentrarse en su único anhelo -. Queremos ese hijo como sea doctor.
Stella miró fijamente a su interlocutor zambulléndose en sus propios pensamientos, pero el triste reflejo que ahora cubría como un fino velo sus pequeños ojos, no fue captado por Saull Bogg, y éste comenzó a incomodarse.
... Aquello le había ocurrido a menudo con el resto de la gente, pero nunca con ella. Por este motivo no entendió que a esas alturas lo estuviera haciendo, aunque quizá ese era su modo de vengarse por haber sido provocada sin motivo justificado. No estaba seguro de ello, no obstante nunca había mostrado curiosidad hacia él, ni diversión, ni indiscreción, y ahora para ser la primera vez, se estaba pasando de la raya. Sí, le debía estar haciendo mucha gracia su aspecto, la suma en sí de lo que era, o al menos, de lo que la gente se empeñaba en ver, un pobre individuo bajito, prácticamente calvo, y cómo no, con un grave problema de sobrepeso...
- Ya veo la escasa importancia que le da al hecho de que a estas alturas sigamos sin poder confirmarle un éxito rotundo - Bogg estaba verdaderamente ofendido - no se trata sólo de la concepción de un nuevo ser, señora Hallen, aun llevando todo el proceso a buen término debe tener en cuenta la posibilidad de que puedan surgir nuevos inconvenientes, aún más de los que ya hemos barajado y que quizá estos últimos obstaculicen definitivamente su desarrollo. Hay demasiados factores en juego ¿sabe? - Stella fijó su mirada en la de él, su estúpida perorata comenzaba a parecerle verdaderamente innecesaria -. Asimismo tampoco parece preocuparle el sacrificio que requerirá mantener vivo este proyecto, el giro que dará su vida cuando salga de aquí con su hijo en los brazos huyendo de la sociedad y prescindiendo en la medida de lo posible, de mantener una relación estrecha con otro ser humano. Recuerde que lo que vamos a hacer está desautorizado por el propio gobierno, este tipo de operaciones se encuentran específicamente fuera de la ley, por lo tanto su aislamiento será total hasta el fin de sus días, de otro modo podría levantar sospechas y verse inmersa en un escándalo...
Stella acabó reaccionando, su aparente autocontrol terminó por pasar a la historia:
- Lo sé perfectamente, conozco el plan al dedillo y se lo repito ¡espero que por última vez!, estamos dispuestos a arriesgarnos, a realizar cualquier sacrificio... - Stella enmudeció visiblemente consternada - «¿estamos?, pero sí, Dave... Dave...»
Saull guardaba silencio mientras mordía pensativamente su labio inferior. Debía estar seguro de que la determinación que había mostrado desde un principio la insípida dama, continuaba ahí, intacta. Ése era su trabajo además de colaborar con el resto del equipo cuando definitivamente decidieran seguir adelante dándole el hijo que tanto deseaba...
Stella continuó apenas con un hilo de voz:
- Y ahora lo único que le pido, doctor, es que dejen de atormentarme innecesariamente y que se encarguen de hacer su trabajo lo antes posible, por mi parte prometo hacerlo lo mejor que pueda.
- Lo haremos, cumpliremos con nuestro trabajo, créame.
Continuó para sí - «pero aún falta un detalle».
El holograma de su secretaria personal, interrumpió proyectándose en el centro de la modesta sala. La nueva presencia había sido precedida por suaves y cortos pitidos, pero el dúo no escuchó esta sutil advertencia.
- Señor... - los dos individuos la miraron ávidamente y su pequeña cara redondeada se sonrojó - acabo de recibir el informe que me pidió acerca de los últimos exámenes psicológicos realizados a la señora Stella Urnikov - Stella Hallen se mordió la lengua - según el especialista todo está en orden, ¿quiere que le transfiera una copia para revisarla en estos momentos?
- No gracias Silvia, puede retirarse.
La mujer lumínica obedeció desapareciendo al instante.
- Bien... - Bogg volvió su atención rápidamente hacia Stella - supongo que se siente satisfecha ¿no es así?
- No dudé de mí en ningún momento, doctor - su actitud volvió a ser la de siempre, nuevamente cada músculo volvió a su lugar. Aquel informe era lo que ambos necesitaban para concluir aquella última entrevista de una vez por todas.
- Lo imagino, pero incluso ahora, con el resultado del informe psicológico en mi poder y aun a riesgo de poder parecerle descortés puesto que personalmente sé cuál es su respuesta, sigo viéndome en la obligación de recordarle que aún tiene la oportunidad de echarse atrás si lo creyese conveniente, si lo ha pensado mejor o algo no la convence... Nadie la reprocharía nada, ya lo sabe, toda esta operación se ha puesto en marcha por y para usted, pero como le dijimos en un primer momento, si decidiese suspenderla incluso el día anterior, es decir ahora mismo, todo quedaría en un simple proyecto.
El cerebro de Stella Hallen dio un par de saltos mortales. No podía creer lo que estaba oyendo. Aquel miserable no sólo estaba insinuando que debía resignase a perder a su marido puesto que ya no se podía hacer nada por él, ¡no podían hacer nada por él!, sino que además debía renunciar a lo que se había convertido en su única razón de vivir, lo único que le daba las fuerzas suficientes para seguir luchando ¿y por qué? ¡Por comodidad!
Sintió unas ganas enormes de golpear su mandíbula, pero en vez de eso optó por controlarse, si daba rienda suelta a sus sentimientos podía echarlo todo a perder:
- Debe estar bromeando.
- No, en absoluto, esta es su última oportunidad de olvidar todo este asunto. En realidad estaría en su derecho ya que las garantías que la ofrecemos no son del cien por cien... Mañana procederemos de una vez por todas y cuando el nuevo ser haya sido engendrado, el contrato que firmó con nosotros será definitivamente irrevocable.
- ¿Pero cómo es posible que pueda pensar ni por un momento que yo...?, ¿que he podido cambiar de opinión? - Se abalanzó prácticamente sobre la mesa -. ¡No he tomado esta decisión por egoísmo, ni siquiera porque piense que voy a sentirme sola, doc-tor! Todo esto lo hago por amor, ¡amor!, ¿sabe lo que es eso? Quiero a mi marido y no voy a permitir que él me abandone del todo. Espero no tener que explicarlo de nuevo ¿me ha escuchado? - El tono de su voz subió varios decibelios más -. No sé si pretende intimidarme. Sé que ustedes darían cualquier cosa porque me echase atrás, porque dejase las cosas tal y como están, porque no les complicase más la existencia y simplemente me limitase a vivir como una pobre y desdichada viuda cuando Dave... Si es eso lo que intentan, me temo que pierden el tiempo. Creí haber dejado claro que estoy dispuesta a conseguir lo que me he propuesto pase lo que pase. ¡A cualquier precio! ¿O acaso aún no lo tiene del todo claro doctor?
Bogg prefirió no contestarla inmediatamente, ¡pero era cierto que lo tenía claro!
Cuando aquella mujer fue a darles su ultimátum ya lo había arreglado todo, si no la ayudaban, su plan tendría efectos retroactivos, su suicidio constaría sin lugar a dudas como un asesinato puesto que para cumplir con sus amenazas estaba dispuesta a quitarse la vida. Y dejó muy claro a quien le imputarían este trágico suceso...
La mente del científico volvió a dar cabida a las interminables amenazas de ella:
- ... no tengo miedo a enfrentarme a lo que haga falta ¿Y usted, es ese su caso?
- Bueno, verá, yo... - el científico recapacitó durante unos momentos, con aquella mujer debía medir continuamente sus palabras - he de confesar que tengo mis reservas, sé que es muy probable que nada falle puesto que supervisaremos la evolución del nuevo ser junto a usted, bueno, no literalmente... pero sabe a qué me refiero. Cualquier problema que pudiera surgir en un futuro sin que éste haya sido tenido en cuenta anteriormente, será solventado, eso se lo aseguro, - sonrió satisfecho - y también que se hará en el menor tiempo posible y sobre todo sin levantar sospechas, sabemos cuál es nuestro trabajo. Lo cierto es que casi podría asegurarle que será feliz, sin embargo...
-¡No empiece otra vez! - Su tono varió insólitamente -... por favor.... Diez años después...

Se habían tomado ciertas medidas de seguridad para que ambas mujeres pudieran entrevistarse a solas, y por ello ahora una mampara de cristal dividía la sala en dos. ... Abogada y cliente tomaron asiento la una frente a la otra...
Stella esperó impacientemente sin poder hacer otra cosa dado que su cerebro no dejaba de dar sucesivas vueltas, pero Susan no parecía tener demasiada prisa: Se había acomodado en primer lugar dejando su maletín en el suelo, liberando así sus movimientos, después cruzó sus largas piernas, apoyó ambas manos sobre una de sus rodillas, y ahora sonreía con su hermosa cara cuadriculada a la otra mujer, tomándose el tiempo necesario para poner mentalmente cada cosa en su sitio. El primer encuentro siempre le había resultado el más embarazoso, y conociendo la reputación que precedía a esa mujer, suponía que aquél lo iba a ser aún más. Aun así decidió que lo mejor era empezar cuanto antes.
- Siento lo ocurrido señora...
- ¡Hallen!
- Hallen... la verdad es que me hubiese gustado conocerla bajo otras circuns...
- Gracias, pero así son las cosas abogada. - Su voz sonó desafiante al otro lado de la pantalla -. Sabía que esto podía llegar a suceder así que no se preocupe.
Susan Tallie sostuvo tranquilamente la mirada de la otra mujer. Mientras se prolongaba aquel incómodo silencio, observó el arrugado rostro de la detenida mientras ésta, retorcía cada vez más inquieta la parte superior de su blanco uniforme institucional.
La abogada abrió fuego una vez más:
- Bien, agradezco que intente ahorrarme lo que ha supuesto eran formalidades entre abogado y cliente, pero lo crea o no, en realidad desearía saber cómo se encuentra, señora Hallen, y si es posible me gustaría que contestase con la misma sinceridad que ya veo la caracteriza.
Stella alzó su ceño incrédula, sin saber qué decir por primera vez.
- ¿Y bien?
- Teniendo en cuenta lo sucedido creo que estoy bastante bien, gracias y... - se ruborizó durante un instante - le agradezco su preocupación.
Susan le dio las gracias asintiendo ligeramente:
- Tenemos mucho trabajo, así que si no tiene ningún inconveniente me gustaría comenzar cuanto antes.
- Por supuesto.
- Bien, cuénteme cómo empezó todo.
- Ya sabe cómo empezó todo ¿no es cierto? No veo por qué tiene que perder su tiempo conmigo. No podrá defenderme. Cuando firmé el contrato sabía a lo que me arriesgaba, ahora sencillamente he de responsabilizarme de mis actos.
Susan tomó aire soltándolo después muy lentamente:
- Stella... me permite llamarla por su nombre de pila ¿no es cierto? - Hallen afirmó en silencio - Gracias, también usted puede llamarme Susan si lo prefiere, de hecho me sentiría más cómoda y supongo que de eso se trata, de que lleguemos a entendernos... bien Stella, quiero que me lo cuente todo ¿de acuerdo?, limítese a hacer lo que la pido y después únicamente yo decidiré si tenemos posibilidades, pero hasta que llegue ese momento le pido por favor que coopere. Adelante pues.
Stella observó pensativamente a su representante. Ciertamente parecía muy joven, quizá no llegase ni a los veinticinco, y aunque su experiencia tanto personal como profesional aún debían ser insuficientes, su resolución resultaba impresionante, asimismo su inteligencia y carácter parecían suplir con creces su transitoria carencia... Sí, Susan Tallie parecía saber ingeniárselas muy bien, y de algún modo Stella comenzaba a sentir cierta afinidad.
- No sé muy bien por dónde empezar.
- Podemos hacerlo por el motivo principal.
- ¿Motivo principal? - Sonrió sarcástica, después se encogió de hombros -. Todo lo hice por amor, así de simple.
- ¿Por amor a un androide?
Stella se envaró automáticamente:
- ¡Dave no era sólo un androide!
La abogada la observó gravemente en tanto buscaba las palabras idóneas para convencerla una vez más de que aquello no era un ataque.
- Sé que Dave significaba mucho para usted, si no hubiese sido así ahora no estaríamos intentando encontrar el modo de defenderla ante un tribunal. - Penetró a su cliente con sus increíbles ojos negros -. Pero quiero que comprenda que únicamente estoy intentando cumplir con mi trabajo lo mejor que sé y para ello he de ser directa, ¿comprende? Stella ¡yo no la censuro!, la respeto créame, y siento que haya tenido que pasar por todo lo que ha pasado, pero eso no cambia absolutamente nada, los hechos son los hechos, y yo me veo en la obligación de remitirme a ellos...
- Agradezco su comprensión Su... Susan, - Tallie sonrió agradecida - pero él era una creación maravillosa a pesar de los hechos, y esa creación convivía conmigo día y noche, en mis peores y mejores momentos, me entendía casi a la perfección. ¡Cuidaba de mí siempre! ¿Sabe lo que significa tener cerca a alguien así?
- No, pero... - estiró la falda de su traje haciéndose la distraída, debía encontrar el modo de manifestar sus pensamientos sin que aquello pudiese parecer otra nueva embestida - entiendo que intente conferirle humanidad por haberla hecho sentir bien, aunque no debería olvidar que ése era su principal cometido, estaba programado para ello. - Volvió a visualizar directamente a su cliente -. Estamos hablando de un androide de compañía Stella, por lo tanto debemos tener presente que no intentaba satisfacerla en el sentido que podría hacerlo un ser humano, quiero decir movido por sus propios sentimientos y siempre esperando despertar algo en usted a cambio. Dave simplemente seguía su programación, ¡no podía actuar de ningún otro modo!
- Ciertamente, y así fue al principio, los primeros meses podría decirse que era un individuo mecánico en todos los sentidos, pero su comportamiento finalmente cambió...
- ¡Espere un momento! - Tallie se precipitó sobre su asiento -. ¡Eso es imposible!
La acusada tomó aire contemplando a su representante al otro lado de la barrera transparente. Recapacitó durante unos momentos, había estado a punto de mentirle del mismo modo que se había engañado a sí misma durante su intenso romance, pero algo dentro de ella, quizá el deseo de ser honesta con aquella mujer, le hizo contarlo todo tal y como había sido sin añadir ni quitar nada.
- No, no lo es. No me estoy refiriendo a que dejase de comportarse como lo que era, nada más lejos. Lo que ocurrió en realidad fue mucho más simple. Sencillamente llegó un momento en que no pude controlar mis sentimientos y un buen día me eché en sus brazos suplicándole comprensión, necesitaba desesperadamente que me correspondiera de algún modo... ¡Que lo hiciera como fuera! ¡Como fuera! ¡Estaba dispuesta a aceptar todas sus limitaciones y carencias! Pero Dave no comprendió qué pretendía de él, no encontraba una explicación lógica a aquel sentimiento al que yo llamaba amor, así que no pudo actuar satisfaciéndome aunque quisiera. Intenté entonces explicarle qué ocurría en mi interior, qué era lo que él despertaba en mí, le hice partícipe de mis sentimientos, de todos, incluso de los más íntimos. Detallé al máximo mi estado emocional y...
Susan alzó su ceño estupefacta, interrumpiendo por último a su cliente:
- ¿Perdóneme Stella pero con íntimos se refiere a ín-ti-mos?
- Sí ¿qué tiene de malo?
- ¡Pero... usted sabe perfectamente que un androide no puede satisfacer a un ser humano! ¡Fueron privados hace años de sus...!
- Lo sé, pero hay otras formas, y permítame decirle algo - contempló malhumorada a su representante - debería abrir más su mente, al fin y al cabo no es tan complicado. La expresión de la abogada daba a entender que aún no sabía muy bien a qué se refería -. No soy ninguna pervertida ¿sabe? Sencillamente me enamoré de Dave y supongo que no he de aclarar que cuando surge el amor, el sexo también va implícito en este nuevo estado, ¿o sí he de aclararlo?, porque si es así lo repetiré hasta la saciedad, no le deseaba como objeto sexual, yo le quería. ¡Le quería!
- Creo que sé a qué se refiere, - La abogada deshizo inconscientemente su recogido dejando la abundante melena castaña suelta por completo. Aún no estaba muy segura de comprenderlo, pero al menos lo intentaba - continúe por favor.

 

Vamos a la Segunda Parte de Multiplicación

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(c) Pily B., FEBRERO-ABRIL 00

 

 

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