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LOS HIJOS DE INOD

 

Littel Walles. 30 de mayo de 1900.

Espero que esta carta sea algún día encontrada por alguien, Dios quiera que sea así, quedan pocas horas para la caída del sol, y sé que esta noche será la última de mi vida.

Confío también en que su contenido no pase desapercibido, ni sea considerado como el fruto de la locura, aunque comprendo que lo que relato no puede ser empíricamente demostrado por simples palabras escritas por alguien que dispone de pocas horas para advertir al resto de los humanos.

Mi nombre es Manuel Martín Leiva, nací en el pueblo de Monda, provincia de Málaga en España, hace ya 56 años.

Soy antropólogo, especializado en cultura céltica, y vine aquí a la Patagonia Argentina para estudiar los pequeños núcleos de galeses que se afincaron en este lugar hace mas de un siglo.

En las inmediaciones del poblado donde me encuentro ahora, mi expedición descubrió hace tres años un grupo de siete dólmenes, con runas que describían la naturaleza del lugar.

Estos eran la antesala de un macabro templo, situado en el interior de una gruta, las runas explicaban que aquí se encontraba la historia de los tres primeros seres humanos, y cómo a través de ellos el mal se introdujo en nuestro mundo.

Los naturales del lugar rehusaron cualquier colaboración con nosotros desde el primer momento, y temían al santuario por encima de todas las cosas. Dios sabe que no les faltaba razón.

Encontramos en el lugar iconografía cristiana, pero descrita en lenguaje gaélico, lo cual no es extraño. La simbiosis entre culturas no es rara en Europa.

Abundantes escritos, de diferentes épocas narraban las hazañas de un cruzado Gales en la época del papa Urbano II. Willfredo Wooktoob era su nombre, y al parecer hallo las ruinas de Jericó siglos antes que nuestros contemporáneos.

Allí encontró enterrado un tesoro de incalculable valor histórico, pero que sembraba la duda en algo intocable: La Biblia.

Temeroso de que tal documento histórico fuese destruido por el sucesor de San Pedro, y seguro de que el mismo Dios puso en su mano tal oportunidad, hizo un juramento de sangre con sus hombres y mato a todos los que no compartieron tal ceremonia.

A su vuelta de las cruzadas, se entrego a traducir los papiros que hallo en Jericó. También traslado los restos incorruptos de dos seres humanos, de particulares rasgos y gran estatura que encontró junto a los manuscritos.

El árabe que en tierra santa le sirvió para traducir parte de estos, escritos en arameo, fue quien lo ayudo en su empeño. Y realizado su trabajo, fue nombrado escriba de la orden del templo de Jericó.

Willfredo y todos sus hombres fueron descubiertos por la iglesia y perseguidos hasta la muerte, no sin antes dejar en mano de un druida los conocimientos que hallaron en oriente.

El hermetismo de los sacerdotes célticos hizo pasar desapercibidos los conocimientos hallados por el cruzado durante siglos, y si ejecutaron los conjuros nunca lo sabremos, pues estos los transmitían oralmente.

Cuando los galeses llegaron a este apartado rincón de América, un druida los acompaño y trajo con él los cuerpos incorruptos y los papiros con traducciones al latín y al gaélico.

Pude comprobar gracias a un ayudante, especialista en lenguas semíticas que eran traducciones perfectas.

Guiado por mi soberbia creí ser portador de una gran verdad, mas si esto es cierto, no lo es menos que debió seguir oculta. ¡En verdad eras sabio Salomon!

Dejándonos llevar por el vértigo del conocimiento jugamos a ser sacerdotes de un antiguo y maléfico saber y sin saberlo depertamos un poder demoniaco que ya con anterioridad fue liberado. El hombre es el único animal que tropieza repetidamente con la misma piedra.

He de contaros que los dos cuerpos incorruptos se hallaban en el interior de una bobeda excavada en la roca, sellada por una piedra de forma dodecaedrica y que una advertencia escrita con runas decía: Hay de aquel que libere a Cated y a Mytrad sin poder para controlarlos, pues el infierno será su destino. Traducido a nuestro lenguaje actual, mas o menos este era su significado. ¡Cuanta verdad contenían estos símbolos célticos¡.

Para respetar las creencias de los antiguos, celebramos el ritual que habíamos traducido, sin comprender su verdadero significado.

Pensábamos remover la piedra con medios mecánicos, después de la ceremonia, mas no fue necesario, ante nuestro estupor el dodecaedro avanzo y giro hacia la izquierda, y una neblina luminosa manaba de su interior.

Era esta una fecha mágica, el dia del solsticio de verano, esperamos hasta tal dia para ser consecuentes con el antiguo saber, y lo que hicimos no tiene perdón.

Antes de relataros lo que ocurrió después, debéis saber lo que los papiros de Jericó contenían.

Esta es la traducción de los textos originales que Willfredo encontró.

 

 

EL PRINCIPE DE JERICO

A todo aquel espíritu sediento de la ciencia del bien y del mal que a mí acuda tocaré con mi cetro para que se abra a sus labios sedientos el manantial de Caín, fuente del conocimiento que brota de entre las inagotables rocas de la ignorancia.

A muchos de vosotros os a sido revelada la verdad entre las páginas de los sagrados textos de la Biblia, mas sabéd que os a sido ocultada la tercera parte de éstos y que profanaréis el sagrado sello que los designios de Salomón impusieron a éstos al haberos sido revelados.

El precio que habéis de pagar por ello es éste:

Las medidas del templo a las que tendréis acceso serán vuestra morada espiritual en lo sucesivo, a su sombra estaréis a salvo de la ira del Sabio Monarca.

El hijo de David ocultó a los hombres la luz de la tercera parte de las estrellas, aquella que los hace poderosos, para que la estirpe de Adán y Eva no tuvieren conocimiento de la existencia de Inod, de la que al amparo de la oscuridad os daré noticia ahora.

 

GENESIS PRIMIGENIO

Al principio creo Dios los cielos y la tierra, en esto y asta el engendro de Eva nada fue ocultado, pero cuando Dios dejo sumido a Adán en un profundo sopor para extraer de él la perfecta compañía designó:

No será una, sino dos las costillas que mi mano tomará y dos serán los compañeros que con ello te daré siendo para tu estirpe los números pares, y con ellos seréis designados.

Y de las costillas tomadas formo Dios a Eva de la derecha y a Inod de la izquierda a ésta le inspiró el espíritu femenino y a éste el espíritu andrógino.

Verdad es que prohibió de todos los frutos del Edén tan solo los del conocimiento del bien y del mal y que Eva tentada por la serpiente comió y arrastró con ella a Adán, más no a Inod que en el paraíso quedó en soledad añorando la compañía de estos.

Y viendo Dios su aflicción peguntole, ¿a qué se debe tu pena, es que acaso no se hicieron merecedores de su castigo?

A lo que Inod, enfurecido su corazón, contestó.

Cruel a sido tu castigo creador, inmisericorde tu ira. Porque tú hiciste apetecible el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal.

Con tu prohibición multiplicaste su aroma y creando la serpiente iluminaste su presencia ¿no secaste con ello sus labios, esperando con ello saciar su sed con tu venganza?

A lo que Yavhé contestó, tu lengua mancilla la honra que le debes a tu creador, por ello te daré por compañera a la serpiente, mas te impongo una prohibición, no darás de beber a esta la savia del árbol de la vida, ya que con esto cerrarás el paraíso a la estirpe de Adán.

E Inod revelándose contra Él cogió a la serpiente entre sus manos y le dijo:

Tu lengua a dividido en dos Yavhé, delatando con ello que fuiste tú quien perdió al barro y la costilla derecha yo te daré ahora de beber la savia prohibida como señal de mi respeto a Él.

E Inod arranco con su brazo una de las siete ramas del árbol de la

vida introduciendo las fauces de la bestia en la herida del tronco de la que manaba la savia.

Y viendo Dios los actos de Inod derribó a este y sentenció:

Maldito serás entre los hombres y las mujeres.

Por tu culpa la serpiente vivirá eternamente y por los tiempos de los tiempos.

Serán por ella tentados sufriendo la agonía de la deliberación mas tú solo encontraras alimento en su sangre, y solo procrearás dándole de beber la tulla. Y siendo tú su predador te darán muerte, con las astillas de la rama que tu mano diestra porta.

Que florecerán de la mano de los justos, la vida es su fruto y este será tu muerte.

En este momento el creador azotó los vientos que arrastraron a Inod y a la bestia fuera del Edén, consumando la perdición de la raza por él creada.

Y aquél que todo lo puede hizo girar los astros en sentido contrario para señalar el camino el contrario a la gracia divina que desde entonces recorrería el género humano.

Y una vez en la tierra de los desheredados Inod se dirigió a la serpiente con torva mirada y díjole tú has sido la causa de esta tríada de perdición, tu ánimo transgresor nos arrastró a todos fuera de la eterna gracia divina, y dime que oscuro propósito a ello te impulsó ¿Acaso no disfrutabas tú también de la buenaventura del edén? A lo que la serpiente contestó.

Fácil es para ti llorar por lo perdido, pero dime porque aquél que a todos nos creó tan desiguales nos hizo, porqué la estirpe de Adán debía ser superior a todos los demás seres de la creación.

En muchas ocasiones le imploré una respuesta a ÉL mas su única contestación fue mostrarme cómo yo estaba libre del deber de guardar sus preceptos sobre el árbol de la ciencia y el de la vida, mas esto era cierto porque mi condición haría inocuos sus frutos en mi ser.

¿No indujo su proceder en mí el ansia de aprender a través de los humanos?.

Eva ni siquiera dudó cuando mis ideas la indujeron a tomar el fruto del conocimiento, tu fuiste testigo, y Adán indiferente a éste levantó su mano complacido por ceder a los deseos de su compañera.

Ahora dime ¿por qué ÉL insufló en mí el ansia del conocimiento y la virtud de tentar?

Y contestole Inod a la serpiente:

Artera es tu lengua dividida para turbar mi razón, pero he de decirte que tal vez el ánimo del creador esté mas allá de nuestra comprensión y que el destino de nosotros cuatro sea condición de sus designios Adán y Eva serán la semilla de la germinará el hombre mortal y creo que nosotros seremos las ascuas que medrarán sus pies en el camino de regreso al edén.

Y la serpiente vaticinó:

Justo reparto haremos del hombre ÉL acogerá a los justos colmándolos de su tediosa gracia mientras que nosotros poblaremos nuestro reino con aquellos espíritus sedientos de libre albedrío, comencemos nuestra labor saliendo al encuentro de Adan y Eva.

Mas Inod conminó a la serpiente, no serán ellos el campo sobre el que ha de tener lugar esta contienda te prevengo de que no has de multiplicar su pena si no deseas conocer mi ira.

Sea como tu dices Inod, respondió la bestia, mas salgamos a su encuentro.

Yo Setneup príncipe espiritual de Jericó doy fe de estos hechos al amparo del conocimiento que el mismo Inod insufló en mí, y tal vez estéis deseosos de saber porque Salomón cortó el hilo del conocimiento a las generaciones venideras sobre los hechos acaecidos al principio de los tiempos, todo os será revelado pero no dejéis que vuestra sed os impulse a saber sólo el final de la verdad, lo que más importa se encuentra entre los muchos sucesos que habréis de conocer, ahora os contaré como esta verdad labró la senda que los mortales debían recorrer.

 

LA RAMA ARRANCADA DEL ARBOL DE LA CIENCIA

E Inod diose cuenta al emprender la marcha junto a la Serpiente

Que aún su mano portaba la rama por él violentada del árbol de

La ciencia y su ánimo quebrose a tal punto que dos lágrimas

manaron de sus ojos cayendo en la rama echo éste que la hizo

Florecer.

Y al ver tal maravilla la serpiente le conminó:

No dejes que este instrumento de ÉL siga siendo presa de tu mano, Inod.

Más prudente será que devuelvas a la tierra la puerta por la cual me adentré en la inmortalidad, no sea que ella sea el instrumento que labre nuestra perdición.

E Inod contestole:

Quizás debiera clavarla en tus fauces sedientas de beber la perdición del género humano, mas ello me privaría de

la miserable compañía que ÉL me dio por recompensa, mas serán

Estos mis designios:

De ésta rama a la que temes sobre todas las cosas, por ser la puerta de tu poder sobre las almas, y la que de alguna manera te la puede arrebatar, será por mí sembrada y de ella germinarán los frutos de redención de los humanos y ello té debolvera a tu condición primigenia.

En la tierra será plantada, y en ella volverás a reptar sin poder alguno sobre los humanos.

E Inod plantó la tercera rama del árbol de la ciencia en las orillas

Del lago que los hombres con el paso del tiempo llamarían

Tiberiades.

A lo que la Serpiente contestó: del tronco del árbol en que se convertirá será inmolado por mis argucias él mas justo de los hombres que de vuestra raza alumbre el vientre de una madre, así serán recíprocos nuestros designios.

E Inod y la serpiente, deambularon por el mundo, en busca de Adán y Eva, hasta que los hallaron, mas Inod no permitió a la serpiente encontrarse en presencia de ellos. Conminándole a esperar le dijo: No te atrevas a causar mas calamidades a mis hermanos, espera mi regreso, no sea que provoques mi ira y siembres el dolor en tu miserable existencia, mas allá de lo que ya soportas.

Y la serpiente contesto: ¿por qué te crees más poderoso que yo?, Acaso Él no té a reducido al mismo estado?.

E Inod dijole: aun mis pies me sostienen sobre la tierra, mientras que tu te arrastras a su altura ¿no es suficiente razón para que me respetes, tendre que aplastarte, causándote dolor, para que me obedezcas?.

Dueño eres de la vigilia Inod, mas recuerda que yo nunca duermo, a partir de ahora tu sueño nunca será grato.

E Inod golpeo a la serpiente con sus pies, y esta emitió un grito de dolor que siempre oía en sueños, este es el origen de las pesadillas de los humanos, ya que Adan y Eva también hubieron de sentirlo, la sombra de la venganza.

Inod se encontró con sus hermanos y convivieron durante algún tiempo. Adán y Eva procrearon, y Cain, hijo de estos descubrió el método de fermentar la uva, que su hermano Abel sembraba, y dándole de beber el liquido turbador a todos, menos a su hermano, que no aprobaba este uso.

Abel murió a manos de Cain por este motivo, ya que hizo oprobioso a los ojos de los humanos, la fermentación de la uva.

Cuando se consumo el primer homicidio, y el castigo del autor, los tres primeros humanos, compungida su alma, se embriagaron, para disminuir su dolor, Adán y Eva, retozaron, e Inod tuvo que contener su deseo por esta. Pero cuando dormían, la serpiente, aprovechando la debilidad de éste, debido al licor, poseyó sus instintos, y este poseyó a Eva, después de lo cual, inducido por la serpiente, desgarro su propio cuello y colmo la sed esta con su propia sangre.

Y ocurrió lo que Dios predijo: su sangre hizo germinar el vientre de ella.

Adan, despertado por Dios y liberado por Él de la embriaguez, ajusticio a Inod, cortando su cuello, e incinerando su cuerpo. Para que no quedase rastro de este.

Eva parió los hijos del pecado, que fueron abandonados a su suerte y adoptados por la serpiente.

A partir de estos terribles hechos serian enemigos de la especie humana, sus nombres, dados por el maligno son: Catred y Mytrad.

 

No tengo tiempo de traduciros mas de esta Biblia apócrifa.

Sigue donde la deje, solo dejare testimonio de lo que vi cuando el dodecaedro libero a estos seres que son liberados y enclaustrados con el ritmo de los siglos por la mano del hombre.

Surgieron de las tinieblas luminosas y dieron muerte a los hombres, yo escape, aquel dia, regrese al poblado y conté a sus habitantes lo sucedido, quisieron ejecutarme, pero yo era el único que poseía los conocimientos suficientes para devolberlos a las sombras, así que respetaron mi vida.

Durante un mes rondaron el pueblo, tomando las vidas de las personas que allí moraban, en vano intentemos destruirlos, mas no fue posible.

Ahora comprendo la leyenda de los vampiros, aquellos a los que ellos daban muerte, resucitaban en la noche, aumentando su especie, he perdido el combate, tan solo quedo yo, y antes de que me conviertan en uno de ellos, un puñal les privara de mi sangre.

Cerrare el sobre que contiene esta carta con la sangre que mana de las venas de mis muñecas, que ahora mismo cortaré.

Que Dios me perdone.

Creedme y por favor, intentad acabar con ellos y con el ritual que los despierta.

Esta carta fue encontrada el 18 de Enero de 1984 por un descendiente de Manuel Martín Leiva.

El poblado estaba reducido a ruinas, y multitud de agrupamientos de piedras se encontraban a su alrededor.

Los dólmenes y la gruta, al parecer fueron dinamitados por alguien.

Y un escalofrío recorrió su cuerpo cuando recordó que los celtas tenían una leyenda, según la cual a los seres malignos que transgreden la muerte, llamados en gaélico Dearg-dul, y que apilaban piedras sobre su tumba.

A pesar de estar lejos de aquel lugar al anochecer, la inquietud no lo abandono hasta que surco el aire camino de España.

(c) Manuel Puentes Rojas, 2000
 
 

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