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HADES

por V


Vieja de mierda, la concha de tu madre que te parió...Le dije, furioso, a la boya enfrente mío. Se lo merecía; quien la manda, de repente frenar enfrente de uno, uno que está tan apurado, uno que no quiere perder el tiempo en los pasillos del subte, uno que está llegando tarde... Bueno, no estaba llegando tarde: Siempre hay que dejar un margen de error, por si se para, por si a algún boludo se le ocurre suicidarse justo en la próxima estación y cagarte el esquema, en fin...Y ahí estaba esta vieja del orto haciéndome consumir parte de ese margen, seguro que por no acordarse ni a dónde iba, vieja de mierda...
Ni se inmutó!...Tampoco había mucho de qué inmutarse, si todo eso lo dije para adentro, pero ah, la cara que le puse; no sabés!
Tampoco la vio; atrás de esos culos de botella horrendos, seguro que no veía nada; se notaba por la ropa vieja que se puso, sucia, toda desplanchada; y por el olor a viejo que tenía el tapado seguro que el olfato tampoco le andaba muy bien... Puajjjj. Tenía ganas de matarla, parada ahí enfrente mío, tratando de leer el cartel de las estaciones; por poco le grito "Ésta es Pellegrini, por acá se va al C y al D, listo vieja??". Por poco.
Se acomodó los anteojos, mientras yo trataba de gambetearla, de conservar algo del impulso con el que venía, rápido porque se me iba el D. La mano de cuero desgastado que sacó del bolsillo casi me frena de repulsión, esos dedos peludos, esa mancha marrón casi cuadrada...Esa mancha... La puta madre. Era la misma... La semana pasada; mismo lugar, misma vieja, misma frenada! La misma vieja-boya, y encima el mismo día de la semana...
Ahora sí que frené. Frené cerca de la escalera que lleva al D para Catedral, doblé, y me mandé para el túnel que lleva al de enfrente, el que termina en Congreso pero la Avenida, la nueva... Hundí el cuerpo en el túnel, escondido justo al nivel de los ojos, y la traté de estudiar. Era la personificación de lo Agrio, lo Rancio; la Vieja de Mierda en toda su expresión, en mayúsculas y subrayado... Todo daba asco, bronca, repulsión; fea, fea ropa, mal combinada, mal puesta, sucia, rota pero mal; agujeros mostrando algo aún más feo debajo... Una cara de entre descerebrada y furiosa, asimétrica, sucia, con verrugas y todo... Era mucho para estar mirándola fijo. Supuestamente estaba leyendo el cartel, digo supuestamente porque los ojos no se movían, qué sé yo, era como si se lo supiese de memoria. Cuando, supuestamente, terminó; empezó a caminar, y en eso no hacía desentonaba con el resto: cojeaba un poco, iba lento, se zarandeaba peligrosamente cerca de los brazos del resto de los pasantes, compañeros míos, se notaba, en eso de odiarla.
Pero algo cambió en la vieja después de que casi la choco. Ojos entrecerrados, brillantes, pómulos altos: la vieja sonreía.

"Acá pasa algo. Pasa algo en serio." La seguí. Se metió en el B, se fue a Florida, y se sentó ahí como media hora. Yo no sabés como estaba, todo el tema me hizo acordar de cuando era nene, de la escondida. Yo era bueno a la escondida, muy bueno. No me acordaba de eso, pero resulta que mis amiguitos del barrio después de jugar unos meses conmigo, se terminaron cansando de la escondida y empezamos a jugar a la mancha, y encima me prohibieron esconderme, los guachos, de tan bueno que era. No es joda...
Bueno, la vieja había pasado como media hora sentada ahí, en Florida, y a mi me dolían las piernas, y ya estaba llegando tarde - tarde en serio ahora. Me estaba por ir, y la vieja se levanta, justo cuando llega el Subte. Se baja toda la gente, se mete entre la multitud, y le hace lo mismo a una minita! Podés creer? Se le planta enfrente, y la minita se ve que iba apurada también, porque casi se la pone de gorro a la vieja. La cara de orto que puso no se podía creer, y eso que estaba linda la mina, pero de la bronca que tenía daba miedo. La terminó rodeando y subió las escaleras, pero pateaba cada escalón como si hubiera cucarachas, lo caliente que estaba. "Ya fue", dije, "a la mierda el laburo, esto ya es demasiado raro".

La seguí toda la mañana, y todo la mañana hizo lo mismo. Florida, la combinación, Tribunales, Pueyrredón, Olleros, Plaza Italia, de vuelta la combinación, Avenida de Mayo, y dale y dale plantarse enfrente de la gente, cada vez más contenta la muy turra. Yo la seguía, fijo, segurísimo de que no me veía, y te digo la verdad me encantaba, estaba jugando a full, y estaba ganando. Ni me acordaba de la última vez que la pasé tan bien, así como un nene...
Al final se bajó en San Juan, la del C, y ni se sentó ni jodió a nadie. Se quedó quietita ahí, hasta que toda le gente se fue. Yo me escondí en la salida, miré el reloj - las doce menos cuarto - y gracias a un espejo que había al fondo pude ver lo que hacía. No lo podía creer. Paró de cojear, caminaba lo más pancha, bostezando, y aunque no lo creas llegó hasta el fondo del andén y saltó. No te digo una atleta, pero nada que ver con la vieja torpe que venía siendo, o mejor dicho actuando...

La seguí por el túnel. Tampoco ahora me veía, pero eso era por lo oscuro que estaba más que por mi habilidad. De repente se encuentra con un tipo, un tipo alto, rico guacho, con una cara de odio que ni te cuento. Se saca el sobretodo y todo eso, y resulta que era una vieja, si, pero nada que ver; linda viejita, una Lady total. Se los da al tipo pero él no las agarra, la mira fijo, todo mal el tipo. Me dió miedo por ella, pobre vieja. Me acerqué un cacho más, ni se dieron cuenta. En eso el tipo la empieza a tratar mal, le muestra dos dedos, y hace así con la mano, como diciendo "te siguieron". Ahí me cagué en las patas; "Lo dirá por mí?" Empecé a retroceder, tratando de no hacer ni el menor ruido. Me señaló. Me quedé congelado. No me preguntes cómo pero el tipo ya sabía que yo estaba ahí. Ella no. La vieja juntó las manos, apuntó para arriba con el dedo, hizo de todo, pero el tipo nada, movía la cabeza como diciendo "no va". Y de la nada saca un bufoso, y pa! Le pone un tiro acá, en el medio de la frente.
Tragué saliva, y ahí empecé a correr, ya no me importaba nada, me quería ir a la mierda, lógico. Estoy de espaldas, llegando a la escalera y el quía me dice: " Pará. No tenés a dónde ir." No se qué fue, pero sentí que tenía razón, que tenía todo controlado, mirá la pinta de jodido que tenía. Me dí vuelta, y con los huevos de moñito le digo: " Dejáme, no ví nada". Y el tipo me dice: "No es cierto, viste algo. Vení para acá, te tengo que explicar unas cositas".
"Creés en Dios? Creés en el Apocalípsis?" - empieza. Yo ni le contesto.
Nosotros sí. No sólo creemos, queremos el apocalípsis. Queremos que él separe a los fieles de los impíos, que traiga el cielo a la tierra, que nos libere de éste mundo de mierda. Y lo queremos ahora... Seguime."
Lo sigo.
"Pero nosotros no lo vamos a esperar. Lo vamos a traer." - me dice, entrando a un cuarto que había por ahí. Bah, ningún cuarto: un hall, una sala que no te imaginás ahí abajo, llena de gente: más viejos, nenes con camperas de colores, guardias de Metrovías... En el medio una pizarra, horarios, fechas, nombres, y "trabajos"...
"No somos los únicos. Estamos calentando el fuego, y en algún momento esto estalla; alguien va a tocar el botón, o tirar alguna peste , y entonces Él vendrá. Mandamos a estas viejas, a los nenes, a muchos más; y los interceptamos a ustedes al ir al trabajo, a sus lugares de decisión. De ahí la cadena se expande como una ola, no sabés, es hermoso como se va multiplicando. Te parece ingenuo?"
Estaba por responder que sí, pero me acordé de la semana pasada. Yo laburo en el Banco Nación, viste; y el día que se me plantó la vieja por primera vez ( o eso creo ) , le negué el crédito a tres tipos, maltraté a dos más por nada y buchonié a unos compañeros que llegaban siempre una hora tarde y la venían zafando. Cada uno de esos tipos se fue odiándome, y seguro que algo hizo por ahí, qué se yo... Hay que admitirlo; la verdad que la tenían clarísima.
" Nos alimentamos de la bronca. A los viejos los enganchamos en la cola del PAMI, en plena calentada; entre joder a los jóvenes que los olvidaron y tener un nuevo sentido en sus vidas, agarran viaje fácil. Lástima que algunos no trabajan muy bien, habrás visto... A los nenes los juntamos de la calle, y lo mismo; no tenés idea cuanta bronca puede tener un chico al que le niegan una moneda cada cinco minutos, todos los días, por años. Para ellos es medio juego; los vestimos de colores, los transformamos en nenes ricos, y los ponemos cuando vuelve la gente con la cabeza quemada de laburar. Empiezan a gritar, a llorar, patalean, dicen "mami, compráme," y todo eso. Son buenísimos, hay cada artista!. A ellos también les damos un sentido... Los guardias casi hacen lo mismo que antes, pero se ponen un poco más ortivas, te revisan el SubtePass, te paran por cualquier cosa...Hay más, pero creo que ya entendés la idea".
Ahí el tipo se da vuelta y me mira fijo."Vos podrías ayudarnos. Yo sé que tenés ganas, que últimamente querés agarrarte a piñas con medio mundo, y sabemos todo lo que nos ayudaste hasta ahora. Es tiempo de que te nos unas en serio, o..."
Ya sabía que era el "o": un pedazo de plomo acá arriba me iba a meter, si a éste no le temblaba la mano para nada. Empecé a caminar para la salida, para el túnel. "No seas estúpido, no me obligues, sabés lo que te conviene". Te juro que lo pensé un par de veces, quizás hasta me hubiese divertido bastante.
Venía el subte, bastante rápido. Tomé una decisión. No le iba a dar el gusto, ninguno de los dos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca me tiré.

Mientras estaba volando con el coso enfrente me di cuenta de lo estúpida que había sido mi decisión, orgullo nomás; no coraje, ni siquiera heroísmo. Por suerte no era tarde para arrepentirme: le pifíé con el timing, me tiré antes; y salté por delante del tren hasta pasando las vías. Ahora; mientras pasara el subte, yo todavía tenía unos segundos para rajar... Y te digo que los aproveché: nunca corrí tan rápido, te juro. Cuando terminó de pasar, yo ya estaba afuera, corriendo por Constitución. Viste que justo ahí queda el Trece, me di cuenta por las antenas y eso. Pensé en ir y contar todo, pero es como en las películas, cuando el malo dice "nadie te crería, te tratarían de loco". Y, la verdad que sí...


......

Es vieja ves? Pasa que hace mucho que no la usaba, le tuve que cambiar la cubierta de atrás, engrasar la cadena, ajustar todo. El tipo me infló la goma de atrás, me infló la goma de adelante, y al final me infló el precio...Se lo pagué igual, la verdad que no me importaba, ahora que la puedo usar...
Hacés bien pibe, yendo al laburo en tren y bici. Sí, ya sé; el tren es más o menos lo mismo, pero no te creas, todavía no los vi por acá, en lo que va que me lo tomo. Y se nota, te aseguro que se nota... Por ejemplo, abajo seguro que vos me ignorabas, o me mandabas a la mierda: acá arriba me estás escuchando. Ya sé que pensás que estoy loco, pero bueno, con que escuches alcanza, creo.
Tenés suerte de laburar de cadete... A mí supongo que hoy me echan: el lunes no fui, toda esta semana vengo llegando todo chivado de la bici, embarro todo el banco con las ruedas... Y sabés la verdad? No me importa. Sabés por qué..?
Porque yo ya sé para quién trabajan ...

(c) V
 
 

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