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FLESH BARBIES

Por Jorge Enrique Peredo

En algun lugar de la tierra habia una enorme casa de muñecas.Las muñecas eran mujeres,criadas y educadas para ser solo eso: juguetes. Fueron perfeccionadas mediante todos los avances de la medicina para lucir como tal cosa, siempre aisladas de la civilizacion y puestas a la disposicion de 3 pequeñas, hijas del hombre mas rico del mundo.
Entonces un buen dia las niñas decidieron que ya no estaban para esos juegos y abandonaron la casa junto con sus ¨juguetes¨

Las muñecas; Scarlata, Dexia y Selket se sintieron muy tristes y solas asi que decidieron salir de la casa.
Tras las puertas decubrieron el mundo, un lugar mucho mas increible de lo que jamas hubieran imaginado.
La principal singularidad es que habia muñecos, muchos mas de los que jamas pensaron posibles en un solo lugar, esos muñecos eran hombres, tambien habia muñecas pero no tan bonitas como ellas, mujeres.
Se sintieron muy emocionadas, esos muñecos les causaban una enorme curiosidad.
-Que lugar tan especial-Dijo Scarlata-Es hermoso o no?..Sobre todo ese gusano gris que sube y sube al cielo.Que creatura tan singular.
-Si es fantastico!-Se expresó Dexia- hay montones de ellos.
-Aparentemente estan relacionados con esos grandes seres metalicos sobre ruedas.-Hablo Selket.

Las 3 eran hermosas, eran mas bellas que cualquier mujer. Desbordaban una sensualidad que solo es posible imaginar en una Venus o en una Afrodita.
Caminaban acompasadamente por las calles de la ciudad sin quitar su vista de un solo objeto, de un solo hombre o de una sola mujer, se maravillaban absolutamente con todo, desde un avion cruzando el firmamento hasta un grano en la nariz de una mujer. Ellas nunca habian tenido granos.
Claro, los caballeros tampoco les quitaban el ojo de encima, aun horas despues de haberlas visto, la imagen de los musculos punzantes de las piernas de esas 3 ¨chicas¨ permanecia en sus mentes.
Las mujeres las veian con recelo, con odio, con envidia.

Las muñecas no solo se maravillaban con lo que veian, sino con lo que olian, con lo que oian,y sobre todo con lo que sentian al ver a un hombre guapo y musculoso, aun mas sorprendente era cuando alguno de estos tipos les guiñaba el ojo.

Llegaron a un parque, se sentaron en una banca a respirar el aroma del cesped humedo,a escuchar el trino de las palomas y a descansar las piernas.Si, estaban cansadas, estaban cansadas de verdad.
-Ufff, siento que no me puedo mover-Exclamo Scarlata sobandose su cobrizo pie.Los labios purpura de Selket se posaron sobre la parte adolorida,besandole, subieron a lo largo de su pierna.
-Que estas haciendo?!-Grito Dexia sorprendida observando la escena.
-No lo se.-Respondio Selket, extrañada de si misma-Es que creo que.me gusta.
-De que hablas?-Selket no supo que contestar.
-Pues yo no se pero yo disfruto lo que Selket hace.-Suspiro Scarlata- creo que a ellos tambien.-Señalo a un grupo de hombres de todas las edades, con los ojos como lunas llenas, y las bocas bien abiertas.
-Yo pienso que no esta bien, que es feo..y asqueroso. Y no comprendo que es eso de disfrutar -Rezongó Dexia- ¿Acaso se olvidaron de los que nos enseñaron ?.Asi que vamonos de aqui, esa gente se da cuenta de que hacen cosas malas.-Las 3 se levantaron, se echaron a caminar de nuevo, pero esta vez habia algo diferente en el caminar de Scarlata y de Selket, algo morboso en el contoneo de sus caderas.

Tras unas cuantas horas de turismo citadino, tuvieron hambre y sed, ya era de noche. Deseperadas por comer algo entraron a una oscura cantina. Un ebrio reposaba la cabeza sobre sus vómitos en la barra.
-¿Usted tiene comida?-Le preguntaron al cantinero.
-¿Tienen dinero?- Dijo él al ver algo en los ojos de las 3, al ver su perfección.
-¿Qué es eso?- Cuestionó Dexia. El cantinero meneó un billete.
-No, no tenemos nada como eso, pero podemos conseguir- habló Scarlata.
-No se preocupen por eso, ya veré como les cobro.
-Muchas gracias es usted muy amable señor- Agradeció Dexia. El hombre hizo un ademán con la mano.
-Un placer y llámame Pancho, cariño.- El cantinero desapareció tras una puerta y regresó con 3 sándwichs y 3 cervezas, las muñecas devoraron la comida frugalmente y acabaron con las cervezas de un trago. Se quedaron platicando un poco, recargadas sobre la barra de madera vieja. Pancho no dijo nada, espero el momento adecuado.
- Ok chicas.- Dijo el con una sonrisa que nada tenía de benigna, su dentadura brilló. Por fin pudieron ver el rostro de Pancho. Era muy guapo, de tez blanca, cabello negro y ojos azules, las 3 emitieron un suspiro de admiración.
Pancho debió verse en la expresión de las muñecas, pero eso no sirvió mas que para hacerlo reír.
- Bien ustedes me gustan y si me dejan hacerles algo que van a disfrutar, no haré que laven trastos.Es más me conformo con una sola de ustedes- por ahora, pensó él.
-Yo- Dijo Dexia ansiosa por comprender lo que habían sentido sus amigas en el parque.
- Muy bien, tu estas perfecta, sígueme nena.- Lo hizo.

Pancho tomó a Dexia de la mano y la guío a través de un oscuro corredor que daba al sótano del establecimiento.
Estando abajo el hombre encendió una bombilla, la bombilla daba vueltas, la luz junto con ella, los cadáveres destazados aparecían junto con la luz y el miedo nació, un grito intentó sumarse a la reunión, pero una risa salvaje lo calló. La luz mortecina iluminó la cara de Pancho, se le veía muy feliz, sus ojos pasaron del azul a un rojo intenso.
Dexia trató de huir pero el tacón de su zapato se hundió en la carne putrefacta de un cadáver y tropezó. Al llegar al suelo su belleza se manchó con la corrupción circundante, su boca se llenó de sangre fétida, sus piernas desaparecieron entre los montones de miembros agusanados.
Pancho dio unos pasos hacia ella quitándose la ropa, dándole vueltas a un machete en sus manos.
-Si yo fuera un pervertido común y corriente .-Dijo- Te jodería hasta cansarme, perra! Pero como no lo soy, me voy a bañar en tu sangre!!!- El machete subió , subió y subió y bajo zumbando, el acero estalló contra la pura piel.
Dexia quedó tirada, temblando contra una pared mugrienta con un corte que iba desde su hombro izquierdo hasta su muslo derecho escupiendo sangre. Antes de que su corazón cesara de latir deseó que sus amigas no hubieran disfrutado demasiado en el parque, por que en ese caso pasarán mucho dolor.Pobrecilla.

Pancho volvió a la cantina cubierto de sangre. Scarlata y Selket no se habían movido. Tampoco se sentían intimidas por la sangre por que los que las criaron se habían encargado de que no vieran una sola gota.
-Vengan chicas su amiga quiere mostrarles algo.
Obedecieron.

(c) Jorge Enrique Peredo

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