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FENICIA

por Sonia Cesio


Fenicia era una niña muy linda, aunque ella dudaba de eso, tenía el pelo largo y oscuro como esas noches lindas de invierno; a veces se le llenaba la cabeza de rulos, entonces parecía una princesita; enrulada, claro.

Sus ojos parecían largar chispitas y cuando reía, sonaba como un cascabel.
Vivía en un lugar lleno de árboles, repleto de grillos y de flores tan lindas como las caras de todos los chicos cuando están contentos.
No le gustaba su nombre: qué raro es, se decía; nadie se llama asi.
Le gustaba que la llamaran Fe, asi cortito y sonoro.

Y saben lo que más le gustaba a esta nena?
soñar, soñar, soñar y ........SOÑAR.
Se imaginaba grande, esbelta, divertida, ágil........
y... y... sobretodo, quería ser feliz.
Alli Fe tenía un problema: como era eso de feliz?
Se preguntaba como será ? Será ser linda como las princesas?
no, me parece que eso no..........
Será estudiando mucho y haciendo bien los deberes?
hum, no.....me parece que eso tampoco....
Habrá que esperar a crecer: casarse y tener hijos?
Y.....no se.......no se...........
Seguiría buscando hasta saber, no era cuestión de aflojar.......
Sus padres le decían: 'vas a ser una médica famosa, asi serás feliz.......'
Si, si claro.......pero se preguntaba ' y, digo yo, no será más lindo ser secretaria....
escribir a máquina y con el tintineo del teclado imaginar lindas historias?'
Muchas veces se le metían ideas en la cabeza:
seré feliz si encuentro un gran amor, con hombre dulce que me quiera mucho, me regale rosas, me cuide........será eso?... Ufa!.......
Los cuentos de amor son todos lindos, todos parecidos, todos tienen final feliz.......pero son sólo cuentos......

Fe no podía evitar que se le llenara la cabeza con muchas ideas sobre cosas secretas, de esas que una niña apenas se atreve a decirse. Y cuando lo hace, es como si fuera un susurro, en voz muy bajita porque.......son cosas de grandes, cosas llenas de amores, de besos, de peleas, de líos, de besos, de amores......Fe sabía que esas cosas le gustaban pero la ponían nerviosa, le hacía cosquillas en la panza y se ponía colorada como una frutilla. Pero también daba saltitos de contenta, bailaba, de todo un poco.
Estas cosas que sentía eran el resultado de leer tantas historias románticas, llenas de príncipes (azules, claro) y caballos (blancos). Todo muy diferente de lo que ella vivía diariamente, por eso era tan lindo.
Lo que la enfurruñaba y le arrugaba la nariz era el final de las historias: todas iguales, el señor buen mozo y la señora hermosa eran felices y comían perdices; eso sí, después de sufrir y sufrir, y que la señora lloraba mucho, hasta que no daba más.....

¡¡NOO!!....¡¡ASI NO VALE!!........
se decía a los gritos, porque también era un poco gritona,
"PORQUE HAY QUE SUFRIR TANTO?................
NO SE PUEDE HACER LAS COSAS DE LOS GRANDES
SIN SUFRIR?.....SERA QUE CUANDO UNO SE HACE GRANDE
SE TRANSFORMA EN ABURRIDO......SE ACABA LA ALEGRIA?.......
¡¡ NOOOOOO!!......YO NO QUIERO SER ASI........

Cuando se le pasaba la rabia, igual seguía pensando y dudando, toda confundida porque en realidad no sabía si conseguiría a lo que aspiraba........
La casa de Fe tenía un jardín tan grande que parecía interminable; ella ayudaba a su mamá a cuidarlo y volverlo todavía más lindo. Que alegría cuando florecían las rosas, los claveles, los jazmines y hasta una planta de zapallo que había crecido sóla, de puro caradura que era......!
Cuando se levantaba, caminaba entre las flores y se mojaba los pies con el rocío...qué lindo!!! Alli sentía como un calorcito lindo en el pecho. Entonces se decía: esto me hace feliz, voy a tener un jardin asi cuando sea grande. Y se iba rápido a hacer los deberes para la escuela. Naturalmente, iba a una escuelita de campo y aunque parezca mentira, porque hay chicos a los que no les gusta la escuela, Fe amaba a ese lugar; a las maestras, que viajaban muchas horas para dar clase, a sus compañeritos....Sus maestras le parecían hermosas, con lindos vestidos y con esos colores en la cara que usan las señoras grandes, y estaban siempre contentas y sonrientes...que maravilla!!!! En esos momentos se decía: "ellas no se tranformaron en aburridas......entonces, hay una forma más divertida de vivir cuando uno deja de ser chico...habrá que ver....o esperar... no se...."
Estas preocupaciones de Fe tenían mucho que ver con las cosas que le pasaban a su mamá, quien a veces estaba contenta, se pintaba los labios y se iban a pasear; pero otras......muchas otras.....se ponía triste, se enojaba por nada, y estaba.....toda desarreglada. Entonces, no hacia la comida y no quería hablar......
Fe se preguntaba: porqué estará asi? Qué pasa que de repente todo cambia y ya no está contenta? Si el jardín sigue hermoso, si el sol brilla, si yo voy a la escuela y estudio mucho, como a ella le gusta?.....
De pronto se le ocurría: mamá habrá sufrido como las señoras de las novelas? Pero a ellas se les pasa, después de sufrir mucho son felices......habrá perdido algo que quería mucho cuando me tuvo a mi?
Se dormía pensando: qué le pasará? Y cuando se despertaba, le preguntaba a todo el mundo, pero los grandes no entendían, le contestaban cosas raras, difíciles, no la ayudaban a entender......
Entonces buscaba de inventar algo para ayudarla: juntaba rosas rojas, blancas y amarillas y las ponia en el florero del comedor, para que ella las viera y sintiera su perfume. A veces conseguía que su mamá se pusiera contenta de nuevo, otras no.
Desalentada, se decía...
"las señoras como mamá no aparecen en los cuentos...
"porqué no harán cuentos con ellas...?
"claro, porque serían cuentos tristes,
" y a los chicos no les leen cosas tristes...
"por eso, por eso, es importante divertirse...!
Y se abstraía de sus preocupaciones imaginando hermosas historias, para sentir ese calorcito en el pecho, para que le volvieran a salir chispitas de los ojos y hasta humo por la boca, pero eso sólo pasaba cuando hacía mucho frio......
Fe creció, con muchas preguntas y poquitas respuestas; pero siempre con ganas de saber cosas y como buena curiosa, y medio charlatana que era, le preguntaba y escuchaba a todo el mundo: los grandes, los viejos, los requeteviejos, su amiguitos, otros más chicos y hasta los requetechicos que, como no sabían hablar, no le decían nada. Ah! y también leía: libros, revistas, diarios, carteles, de todo.
Pasaron los años, muchos, muchos; y Fe nunca dejó de soñar, ni de fascinarse con las noches de luna. Cuando estaba triste, especialmente, viajaba con el pensamiento a lugares soñados dónde, como tantas veces, era la protagonista de una historia siempre diferente:
UNA DE AMOR Y PASION;
OTRA DE UNA DOCTORA FAMOSA;
OTRA DE UNA HERMOSA SECRETARIA;
OTRA DE UNA MAMA...PERO CONTENTA Y SANA.
Sus padres su mudaron del campo a la cuidad y la pusieron a estudiar en un colegio muy, pero muy serio. Y aunque se reía poco, descubrió que cuando estaba triste, también le hacía bien aprender cosas; le hacía tan bien como soñar. Y junto con las muchas cosas que aprendió, una de ellas la puso muy contenta. Su nombre: Fenicia tenía que ver con el Ave Fénix, un ser que resurge de las cenizas. Esto es muy bueno!, se dijo.
Ahora Fenicia es grande. Es toda una mujer, casi, casi, como a ella le había gustado ser cuando era chica. Se pone lindos vestidos, usa colores brillantes en la cara, pasea mucho, tiene amigos, siempre estudia....y sueña.
Sabe muchas cosas de la vida de los grandes: a aliviar a la gente que sufre y a enseñarles a estar contentos; aunque no es una médica famosa, como querían sus padres.
Tuvo muchos amores; también los perdió (como en las novelas), pero insistió e insistió (como cuando era chica) para no caer en esa tristeza que había sufrido su mamá.
Nunca, pero nunca, olvidó su jardín; su escuelita, sus amigos, ni cuando se mojaba los pies con el rocío de la mañana.
Esta misma noche va a estar buscando la luna por la ventana para mirarla, ahora entre los edificios de la cuidad. Ya entendió; ya sabe desde hace mucho que la felicidad es algo hermoso, que a veces se tiene, y a veces, no; como aprendió también que puede aparecer a la vuelta de la esquina, cuando uno está más triste y menos lo espera.............
Es de noche, una noche perfumada de verano, y aqui la tenemos a Fe: te la podés imaginar? Volviendo a casa, llena de rulos medio despeinados, cargada de paquetes, medio cansada porque trabajó todo el día....Abre la puerta y...sorpresa! un sobre!.....una carta de mis amigos de Paris?!... Que alegría...! cómo estarán?...hay un llamado en el contestador.....es Nano!!!....me invitará a salir?...por dónde empiezo?...a ver...a ver....

(c) Sonia Cesio

Para mis sobrinos: Natalia, Agustín, Nacho y Camila - 17 Junio de 1996

 

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