{upcenter}
{upright}

 

FANTASMAS

(Extracto)

 

YO NO CREO EN MEIGAS,
PERO HABERLAS HAYLAS...

AH! ¿¿Vistes eso, Ludovico?? ¿Lo viste pasar?¡Eh, Lùdovico!¡Luuudoooviiicooo!"


Exclamación del amigo de Ludovico.
Biblioteca Collinet, Olavarría.


ENTRE OTRAS experiencias de bilocación o apariciones cuando andás con los binoculares puestos, en esta ocasión más interesante, hay una que nos relata el especialista en fenómenos paranormales anque mogólicos, el canadiense Q. Lo Lemieux, en su libro "Soy un anormal, ¿y?", publicado en el año 1854. El caso tuvo lugar en Vancouver, en la Canadá francesa, en el año 1857. Un hecho asombroso. ¿Cómo hizo el investigador canadiense para relatar en el año 1854 un suceso del año 1857?. Dios mío, qué manera de mentir...
El hecho es que en Vancouver, durante el siglo pasado, estaba el "Pensionado de las Lechingadas de Vancouver", que albergaba a 42 doncellas de distinguidas familias canadienses.
Aquel año, había entrado como profesora de Historia en el pensionado la señorita Emilie Pompón, quien contaba para entonces con 32 años. Al poco tiempo de comenzar sus actividades didácticas, todas las alumnas lechingadas del pensionado se confundieron sobre el lugar donde se encontraba la nueva profesora francesa. Así, mientras algunas decían que Emilie Pompón se encontraba en los baños del primer piso llevando a cabo sus necesidades fisiológicas naturales mientras se entretenía leyendo la Tabla de Logaritmos o la Tabla de los Elementos Periódicos, otras afirmaban que en ese mismo momento la habían visto subiendo la escalera principal en dirección a la sala de música. La directora del establecimiento, la Sra. C. K. D. Vientré, pensó en un principio que estos errores de localización se debía a los despistes y distracciones habituales de las alumnas del pensionado. Las conocía muy bien y estaba convencida, por su propia experiencia desesperante de ex- lechingada, de que la falta de sexo que sus alumnas sufrían les absorbía los pensamientos durante las 24 horas del día. Y buena parte del cerebro los días feriados. Sin embargo, el misterio tomó otro cariz a raíz de un incidente que tuvo lugar en una clase de Historia, el día 21 de Mayo de aquel año, y que fue constatado conjuntamente por 23 de las 24 lechingadas presentes (la única alumna que no atestiguó el hecho posteriormente fue Olivia Popey pues aprovechaba las clases de esta materia para practicar su bendito y mortificante tactac, tictac, tacatac... ¡TAC!, contra el pizarrón en los días previos a un torneo de ping- pong a realizarse el día 25 del corriente).
He aquí el testimonio sobre este enigmático suceso por una de las alumnas, la moseque Epifanía Smith: "Mientras la profesora Emilie Pompón impartía su clase pudimos observar con asombro que en el estrado había dos profesoras Emilies Pompones en lugar de una sola Emilie Pompón. Ambas vestían en forma idéntica y hasta su maquillaje era el mismo. No sólo eran iguales físicamente, sino también eran equivalentes cuando hablaban o escribían. Al unísono, pronunciaban las mismas palabras y realizaban los mismos movimientos. Pero, una sola cosa parecía distinguir a la profesora de su doble: mademoiselle Pompón sostenía una tiza con la cual escribía en el pizarrón mientras que la otra figura sostenía un borrador con el cual borraba todo lo que la profesora escribía. Recuerdo muy bien que el tema de la clase era "América del Sur: La prueba de que existe vida en otros planetas". Un tema muy interesante, me apasiona la ciencia ficción...".
La lechingada Epifanía Smith continua con el relato:
"Continuaron escribiendo y borrando por espacio de media hora y nosotras percibimos que la profesora real se estaba poniendo muy nerviosa. Estaba haciendo el ridículo frente a nosotras y lo sabía. Era una nueva experiencia y lo disfrutamos. Además, percibimos que la doble también gozaba con la situación ya que después de borrar los textos de la profesora real giraba su rostro espectral hacia nosotras y nos ofrecía una sonrisa cómplice. Al principio, mis amigas sonreían pero después de un rato largaron la carcajada. Yo lo hice desde el primer momento. Esto disgustó mucho a la profesora real Emilie Pompón y nos increpó duramente. A mi prima Rita Hereford la amonestó con 11 amonestaciones y cien tizasos en la frente. Incluso, en un momento le dijo a mi prima: "Desde ya le aseguro que a Ud., señorita Rita Hereford, le pondré un cero en Rayuela II...". Estaba tan nerviosa la profesora que ya ni recordaba cúal era su materia. Fue entonces cuando mi prima enloqueció y le arrojó con la cartuchera sobre la cabeza. Rita odia la rayuela porque dice que es un juego para chicas que usan bombacha. Pero, ella tuvo mala suerte pues el compás sobresalía de la cartuchera abierta y se lo clavó justo en la punta de la nariz a la profesora. Fue un accidente muy doloroso. Luego vinieron dos preceptoras para calmar a la profesora. Lograron tranquilizarla con un sedante y se la llevaron a enfermería donde le dieron punto y medio de sutura. Mejor dicho, de costura pues Emilie Pompón es muy coqueta. Lo increíble de esto es que mientras se ausentó la profesora real, su doble idéntica, nos entretuvo haciendo un strip- tease hasta las últimas consecuencias mientras cantaba con voz de dulce ultratumba la canción "Los infantes del Carrión me arrebataron la virginidad pero yo no pienso denunciar a nadie". La doble fue vitoreada y aplaudida hasta los últimos acordes. La Sra. Directora Vientré y la Sra. Sub- directora Arenqué ingresaron al aula atraidas por el alboroto que armamos justo en el momento en que la doble se disponía a quitarse la bombacha con puntillas. Se la llevaron entre forcejeos y gritos a la dirección y por unos días no supimos nada más de ella...".
No obstante, los curiosos fenómenos se repitieron en otras situaciones en las que se podía observar a la doble de mademoiselle Pompón...
Por ejemplo, a la semana siguiente de este incidente en la clase de Historia, mientras la profesora comía su almuerzo en el corredor del pensionado, 41 de las 42 alumnas presentes observaron otra vez la presencia de su doble (una vez más, la única alumna que no observó este nuevo hecho fue la adolecente Olivia Popey quien en esos momentos intentaba recuperar su disminuido ego, meditación budista mediante, a causa de su desastrosa performance en el torneo de ping- pong del día 25). El espectro de la profesora estaba sentada en una butaca junto a la Emilie Pompón real, comiendo y adoptando los mismos movimientos que hacía ella. Con una salvedad, mientras la real comía con cuchillo y tenedor, el espectro lo hacía utilizando dos lápices Faber Nº2 a modo de palitos chinos. Todas nosotras empezamos a reír una vez más. La profesora intentó tranquilizarse para no hacer el ridículo nuevamente y supo manejar la situación con clase en los primeros momentos. Es más, en un momento dado la profesora le ofreció a su doble un trozo de su pan y un sorbo de vino de su propio vaso. Vino blanco. Ciertamente, Emilie Pompón ignoraba que a los fantasmas le gustan únicamente los vinos rosados y añejos, porque a partir de ese momento, su doble adoptó un comportamiento que exasperó a la profesora real y todo se fue al mismo demonio...".
La lechingada Wendel Galgano relata el desenlace de aquel inolvidable almuerzo:
"Después de que la profesora le ofreció el sorbo de vino blanco a su doble, esta hizo un bollo de puré con su mano derecha y se lo refregó en el rostro de la sorprendida profesora Pompón. Quien, presa de furia, le arrojó una albóndiga pero erró el tiro. No así la albóndiga que finalizó su vuelo justo en la oreja derecha de una de las cocineras. Nosotras al principio éramos simples espectadoras pero al cabo de unos minutos no resistimos la tentación e ingresamos al baile. Ese día el menú era albóndigas con puré y repollitos de Bruselas con aceitunas. También habían dispuesto para el postre uvas, pelones, cocos y sandías. Había municiones de todos los calibres. Un grupo de nosotras disparamos junto a la doble de la profesora y el resto se atrincheró con la profesora real. El enemigo era más numeroso pero nuestro bando contaba con una ventaja: el espectro de Emilie Pompón, nuestro líder, aparecía y desaparecía detrás de las líneas enemigas y desde allí las mataba por la espalda. Fue una victoria inolvidable y yo humildemente aproveché la contienda para sacarme las ganas que le tenía a la imbécil y gordinflona de Mony Bear. La desmayé de un pelonazo en la nuca a la gorda chancha...".
Los misteriosos fenómenos del Pensionado de Vancouver continuaron durante año y medio hasta que la profesora Emilie Pompón fue despedida. Los motivos utilizados por la directora del establecimiento no eran otros que la buena fama y esa envidiable reputación lograda por esta institución a través de los años. Sin embargo, a pesar de las precauciones adoptadas por la Sra. Vientré, al momento en que la triste profesora abandonó el lugar, solo quedaban cuatro alumnas, una de las celadoras y una preceptora. Esta última abandonó el establecimiento media hora después pues aún no había tocado el timbre de fin de hora. A partir de entonces, las vidas de las protagonistas que participaron en este increíble caso de "Las lechingadas de Vancouver", tomaron rumbos diferentes.
La Directora C. K. D. Vientré fue suspendida en el año 1847 por los extraños sucesos citados y se le ofreció el cargo de Profesora de Corte y Confección en un pensionado mixto de Toronto, Canadá, al cual ingresó en el mismo año. Dos meses después, fue violada en repetidas ocasiones durante un recreo por un grupo de alumnos auto- denominados "Los Leche Condensada de Toronto". Ultrajada y humillada, anque, a partir de entonces, sonriente durante las 24 horas del día, renunció al año siguiente y se dedicó a la dirección de un cabaret en las afueras de Montreal. Hoy día, a los 122 años de edad, la Sra. Vientré, es multimillonaria y continua cobrando la jubilación por su cargo de directora en ambos pensionados. Por su parte, la profesora Emilie Pompón, se convirtió en una famosa actriz del cine canadiense aprovechando sus dotes espectrales y sus escondidos anque latentes dotes de artista en ciernes en beneficio de los productores cineastas quienes podían utilizarla en las escenas de peligro sin el pago adicional de ningún extra. Sus filmes más reconocidos son: "El fantasma de la tiza asesina", en el año 1852, "Doble o nada: Apuesta mínima de 5 chelines", en 1854, y "El fantasma de la sábana arrugada", en 1855. Las lechingadas Epifanía Smith y su prima Rita Hereford ingresaron en el año 1850 al VII Regimiento de Infantería de Vancouver. Allí estuvieron hasta el año 1862 cuando ambas se retiraron con el grado de Sub- Teniente y una docena de hijos en su haber. Sobre Wendel Galgano y la imbécil y gordinflona Mony Bear, aquellas dos alumnas que participaron en la batalla del almuerzo, cayendo esta última desmayada sobre la mesa de un pelonazo arrojado por la primera nombrada, no hay ninguna referencia en cuanto a la suerte corrida a partir del año 1845. Pero, digamos que ambas dos ya no deberían existir en condiciones normales de presión y temperatura, incluso con viento a favor. Es más, si aún existen a partir de alguna misteriosa condición existencial al día de hoy vigente, entonces viene a mi mente por segunda vez el sabio dicho de los campesinos del país céltico gallego que sentencia: "Yo creer en meigas no creo, pero haberlas haylas...".

(c) Juanca Vecchi

MAS APOCRIFOS
 

 

Liter Area Fantástica (c) 2000-2010 Todos los derechos reservados

Webmaster: Jorge Oscar Rossi

mail: jrossi@literareafantastica.com.ar