VERDE CALIPSO

11/04

El dolor siempre es inspirador. Cuanto peor, mejor. Si duele, es bueno, sería el slogan.

El slogan de un torturador o de un artista.

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Solía ser psicólogo y oí mucha basura en mi consultorio. También dije mi porción de basura a los pacientes. Día a día, oía y hablaba sobre el sufrimiento, muy convencido y muy cómodo en mi sillón.

Ahora sé que un buen dolor quita todo sentimiento de omnipotencia.

Además, mi dolor me genera ocurrencias. Ganas de reírme de mí, por ejemplo.

 

13/04

Los primeros días fantaseaba con mi cintura. Me dolía como si tuviera un cilicio y eso que no me considero muy cristiano.

En cambio, hoy diría que me siento un místico que busca la Revelación por el Éxtasis. Es sabido que el Éxtasis se puede conseguir a través del dolor…propio o ajeno.

Lo que me lleva a la cuestión de Al.

Una cuestión dolorosa, podría decir sin ninguna originalidad.

 

16/04

Al es un ente susceptible al dolor.

Es decir, sabemos de él por el dolor que nos causa y le causamos.

 

20/04

En medio de estúpidos alaridos, nos preguntábamos:

“¿Era el nuestro un mundo corrompido y podrido a más no poder?”

 

Por supuesto, ninguna duda cabe.

“Pero… ¿teníamos que sufrir por ello?”

 

Por supuesto que no, ninguna duda cabe.

Sufrir es malo.

 

Imaginar el sufrimiento propio y ajeno…eso es otra cosa.

Antes de los Al, recuerdo como nos divertíamos viendo películas sobre el Apocalipsis, e imaginando en tres dimensiones el fin de los tiempos. Mucha catástrofe, mucha muerte, mucha profecía maya, mucho Nostradamus, mucha masacre planetaria pura y dura por cine y tv.

A la par, disfrutábamos cochinamente enunciando buenos propósitos, hablando del cambio necesario, mientras seguíamos haciendo mierda todo.

Todo estaba más o menos de la peor manera, pero a nadie le importaba mucho. Algunos salvaban las ballenas, otros a los delfines, otros a los gorilas, aquellos otros a los arboles, yo escribía poemas y todos seguíamos haciendo mierda todo, llenos de buenos deseos y de amor y de paz y de no a las drogas, no a la violencia, no olvides de salvar a tu ballena, no tirés papeles a la calle y, de paso, ya que estábamos, seguíamos haciendo mierda todo.

 

21/04

Aparecieron y nos estremecimos de dolor.

Gritamos, pataleamos, lloramos, jadeamos, rogamos y rezamos por el dolor.

Los atacamos…y he aquí el Primer Contacto.

 

22/04

Lo de Al fue por “alienígena”. Si, ya sé, no tiene ninguna originalidad. Yo no los bauticé.

 

Cada uno tiene su Al. Al mío le gusta mi cintura y alrededores.

Se siente bien mordiéndome el nervio ciático. Lo hace con exquisita habilidad, con toques maestros.

Por ejemplo, con pellizcos me arranca alaridos y con los mismos pellizcos al ciático me deja sin aliento.

Retribuyo con mi modesto saber y lo golpeó aquí y allá.

Si, lo retuerzo, doblo, piso, pateo, desgarro y arranco y aplasto…y eso que Al no tiene un cuerpo para retorcer, doblar, pisar, patear, desgarrar y arrancar y aplastar.

En verdad, no es que no tengan cuerpo, pero no se los puede tocar. Sin embargo, uno puede ver a un Al. Todos son verdes, pero abundan los matices: aceitunado, cetrino, glauco, esmeralda, verdemar,  pistacho, lima, pasto, verde manzana, y un gran etcétera. Nos volvimos especialistas en tonos y matices de verde, al tiempo que nos especializábamos en tonos y matices de dolor.

Mi Al, por ejemplo, es verde calipso, con bordes más oscuros. Si uno está cerca, digamos, a dos metros, siente su calor. Cuando se mueve, repta sería mejor, se escucha como un suave chirrido. No habla, más bien ronronea. En todo caso, si el ronroneo significa algo, nadie lo entendió.

Pero, insisto, no se los puede tocar.

Si los tocan, desaparecen pero, en simultáneo, te matan, así que, después de muchos humanos muertos, renunciamos a tocarlos.

Además, no es necesario.

Puedo aplastar y desgarrar a mí Al con solo desearlo. El truco es desearlo mucho y en forma concentrada. Hay que poner empeño e imaginación. No es cuestión de pensar “te doy una patada” y, acto seguido, ver al Al retorciéndose de dolor o rodando al otro lado de la habitación. No señor, para tener éxito hay que imaginar el exacto lugar de su serpenteante cuerpo donde lo patearíamos, como la pegaríamos la patada, cuando lo haríamos y que nivel de dolor le produciríamos.

Entonces, solo entonces, el Al va a sufrir.

 

23/04

Aparentemente se manejan como una colonia que infecta al organismo llamado Humanidad.

 

28/04

Mi Al me contó, acuchillándome la cadera izquierda, que se habían desprendido de su mundo para seguir viviendo acá.

El latigazo de dolor estremeció mi cintura, se desbordó y desembocó en mi cerebro, llevando información: Mundo significa un conglomerado de varios miles de millones de Al. Mi Al se mostro confuso respecto del número exacto. Como sea, cuando se supera ese número, los Al excedentes viajan a otra región y la colonizan.

 

29/04

Los Al no tienen un planeta madre. No reconocen a ninguno como tal.

Son parásitos, le digo al mío, mientras lo pateo a más no poder.

 

30/04

¿El dolor es un efecto colateral de la comunicación o la comunicación es un efecto colateral del dolor?

¿Para comunicarse nos causan dolor o para causar dolor no les queda otro remedio que comunicarse?

No lo sabemos.

Cuando deseamos causarles dolor les hablamos, aunque no queramos. Y, por supuesto, también funciona al revés.

Podemos comunicarnos con un Al con solo desearlo, pero el truco es desearlo mucho y en forma concentrada. Hay que poner empeño e imaginación. No es cuestión de pensar “me comunico” y, acto seguido, transmitirle todo nuestro conocimiento. Hay que imaginar palabra por palabra. En realidad, hay que imaginar lo que representa cada palabra y armar rigurosamente la cadena de palabras. Entonces, solo entonces, el Al va a entender y, “colateralmente”, a sufrir. Aunque no queramos.

 

No, no es que no queramos. Nos gusta que sufran.

Personalmente, a mi me gusta muchísimo.

En los momentos que estamos juntos, disfruto enormemente haciéndolo sufrir. Tenemos una sesión de horrible sufrimiento y comunicación mutua a la mañana y otra a la tarde, casi al anochecer.

Aprendemos muchas cosas el uno del otro.

 

09/05

Los Al no tienen historia. Es decir, no se molestan en registrar su pasado. Les sorprende nuestra insistencia en dividir los sucesos en un orden temporal. “Todo fue y será igual”, parece ser su lema.

Esta falta de historia propia generó muchas especulaciones. Están los que sostienen que los Al no son alienígenas. Los más osados proponen que son el resultado de una proyección colectiva.

Para estos especuladores, la Humanidad entera puso afuera su Inconsciente y ahora, Consciente e Inconsciente se relacionan de esta nueva manera. El dolor sería el camino común para entenderse y así andaríamos, sostienen estos teóricos, sufriendo mutuamente sin siquiera darnos cuenta.

Suena muy freudiano y atento a que Freud pasó de moda, se trata de una postura que no tiene gran consenso.

Tal vez esa es la razón por la que me gusta.

 

16/05

Seis semanas van…y tratamos de seguir en la diaria rutina, como si no pasará nada.

Por lo menos, los que quedamos vivos.

La primera semana hubo muchos suicidios, sin contar los muchísimos que murieron al tocar a su Al.

Ahora bajaron los muertos y sube sin cesar el número de locos.

“Locos”… que palabra poco científica para alguien que supo ser psicólogo.

 

23/05

Casi no salgo de casa. Ahora la cosa está mejor. La costumbre logra resultados sorprendentes.

No sabemos qué hacer con los Al, entonces hacemos como que no están. Más o menos se logra, salvo dos veces por día, a la mañana y a la tarde, casi al anochecer, momentos donde cada humano y cada Al tienen su sesión de horrible sufrimiento mutuo y comunicación.

 

02/06

La idea de Inconsciente Colectivo era equivalente al concepto que ellos tenían del Universo, me informó mi Al, apenas iniciada la sesión matutina, retorciendo mis intestinos hasta hacerme llorar. Lo abrí lentamente en canal diciéndole que para nosotros no es más que un postulado, planteado por un suizo llamado Carl Jung, primero discípulo y luego rival del mencionado Freud.

La puntada cerca del riñón me arranca un alarido pero me informa abundantemente, antes de desmayarme.

 

02/06

Vamos con el Alma a cuestas

Con el Alma desprendida

Que se arrastra al lado nuestro

Y eso duele

Y eso le duele

Vamos llorando juntos

Pero Separados

Carne y Alma, el mismo grito

Alma y Carne…

 

Lo escribí apenas me desperté, aterrado por la posibilidad de que las palabras se borren como se desvanecen los sueños.

Después pensé por horas:

«¿Y si no hubiera ninguna especie alienígena?

¿Y si nos habíamos desdoblado? (Carne y Alma)

¿Y si cada Al fuera el Alma desprendida de cada uno de nosotros?

¿Y si ninguna de las dos partes supiera lo que le estaba pasando?

¿Y si no es la muerte lo que viene cuando uno se toca con su Al…?

UNIVERSO = ANIMA MUNDI = INCONSCIENTE COLECTIVO

¡Bendito seas, Jung!”

 

Era una posibilidad.

Había que comprobarla.

Podía justificarme diciendo que la inminente sesión de la tarde iba a ser muy dolorosa y yo ya no tenía ganas de sufrir. Era una explicación tan válida como decir que quería comprobar mi teoría. O tan buena como decir que ya no me importaba la muerte.

 

¿02/06?

Me abalancé sobre mi Al y, ¡sorpresa!, no sentí dolor. No puedo asegurar que lo toqué, pero aquí estoy.

En realidad, no sé donde estoy. No donde estaba, eso es lo único seguro.

¿Esto es la muerte?

No me importa.

Solo sé que mi cuerpo, mas verde calipso que nunca, repta muy despacio, amorosamente entrelazado con todos los otros verdes: aceitunado, cetrino, glauco, esmeralda, verdemar,  pistacho, lima, pasto, verde manzana, y un gran etcétera.

Jorge Oscar Rossi, 2013 Licencia Creative Commons
VERDE CALIPSO por Jorge Oscar Rossi se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

 

 

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