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BIOGRAFIA DE ARTHUR MACHEN

(El presente es un resumen, más allá de algunas modificaciones meramente formales, del ensayo titulado "Arthur Machen, la magia de la herencia celta.", de Fran Morrell, al cual se le adicionó, en la parte final, una cita perteneciente a Rafael Llopis, aparecida en su excelente trabajo publicado en la edición de "Los Mitos de Cthulu", de Alianza Editorial)

Arthur Machen nació bajo otro nombre: el de Arthur Llewelyn Jones, en Caerleon-on-Usk, condado de Gwent, al sur de Gales, el 3 de marzo de 1863.

Era hijo de un pastor anglicano, John Edward Jones, vicario de la pequeña iglesia de Llandewi, cerca de Caerleon.

Fue en la escuela cuando el pequeño Arthur adoptó el nombre de soltera de su madre, Machen.

Gales es una región de orígenes celtas, conquistada por los romanos, y después aplastada bajo el peso del poderoso imperio británico.

A pesar de ello, Gales, se las arregló para seguir conservando todas sus costumbres y tradiciones, lengua incluida.

Machen, como buen galés, no podía dejar de verse influenciado por la tradición, y ya desde niño estaba fascinado por las ruinas romanas de Isca Silorum, muy cerca de su lugar de nacimiento, y que acababan de ser descubiertas recientemente. En realidad, el tema romano daría mucho de sí en su futura obra de ficción.

Machen asistió al Hereford Cathedral School, pero suspendió el examen de entrada en el Real Colegio de Cirujanos en 1880, y dado que sus padres no podían permitirse darle una educación universitaria, Arthur tuvo que marcharse a Londres a intentar ganarse la vida.

Justo antes de abandonar Gales, ya había publicado una edición privada de su primera obra, el poema «Eleusinia», en 1881, en una tirada de sólo cien números. Más tarde intentaría destruir todas las copias, seguramente avergonzado por su escasa calidad, pero según sus propias palabras, aún quedarían dos ejemplares intactos del panfleto, de las cuales ninguna ha llegado hasta nosotros.

En Londres, Machen tenía la esperanza de convertirse en un periodista y hacerse de este modo una carrera, pero de nuevo fracasa, teniendo que trabajar como empleado en una imprenta y como tutor para evitar morir de hambre.

Arthur era un hombre solitario y apasionado por entonces, aún joven, pero más tarde se convertiría en una persona extrovertida.

Cuando su padre muere en 1887, dejó a su hijo una considerable suma de dinero, por lo que de pronto, Machen pasó a ser alguien económicamente independiente, y así lo sería durante los siguientes quince años.

En esta «Gran Década», que generalmente se suele enmarcar entre 1889 y 1899, Machen escribió muchas obras importantes, incluyendo la traducción de las «Memorias de Casanova», y por supuesto, los cuentos fantásticos que le dieron su bien merecida fama: «El Gran dios Pan», «El pueblo blanco», su novela encadenada «Los tres impostores», y otras.

Muchas de esas obras, incluyendo la posterior «La casa de las almas», la novela casi autobiográfica «La colina de los sueños» y «La Gloria secreta», fueron por entonces condenadas como fruto de una imaginación enferma por la crítica victoriana. Machen, inasequible al desaliento, logró que algunas de esas críticas fueran posteriormente recopiladas en el volumen (no publicado en España, salvo error mío) «Precious Balms».

En la década de los años 1880, Machen había escrito algunas obras menores, como la traducción del «Heptamerón» de Margarita de Navarra, el tratado «La Anatomía del Tabaco» (basado en la «Anatomía de la melancolía» de Burton) y la novela «Crónica de Clemendy». La traducción del «Heptamerón» le había sido encargada por el librero y editor George Redway de Covent Garden, quien contrató a Machen como vice-editor del «Walford's Antiquarian», y más tarde le hizo catalogar su colección de libros de ocultismo, una experiencia muy significativa para el futuro autor de «El gran dios Pan». Su traducción de Casanova también vale la pena mencionarla, por cuanto se trató en su día de la edición más completa y erótica, con lo cual muchos dueños de imprentas se negaron a editarla.

También traduciría «Moyen de Parvenir», una obra del escritor del siglo XVI Besroalde de Verville. Y en lo que respecta a «Crónica de Clemendy», una novela pseudo-medieval sin demasiado interés, la tradujo porque hablaba de su condado natal, Gwent.

En 1887, Arthur Machen se casó con Ameila Hogg. Esta relación según parece fue inusualmente hermética, ya que el autor ni tan siquiera la llega a mencionar en sus autobiografías, y no existen ni retratos ni fotografías de su mujer. Sin embargo, esto no quiere decir que no la amara, porque Machen quedó destrozado cuando Ameila falleció víctima de cáncer en 1899.

Por entonces, dejó de escribir, y se unió a la Golden Dawn u Orden del Amanecer Dorado, una sociedad secreta dedicada al esoterismo.

El dinero que le había dejado la herencia de su padre se agotó en 1901, por lo que Machen no tuvo más remedio que buscarse un empleo, encontrándolo como actor en la compañía de Frank Benson desde 1901 a 1909, un periodo que según su biógrafo Anthony Lejeune fue «el más feliz de su vida». Durante esta época teatral, en 1903 se casó otra vez, en esta ocasión con Dorothy Purefoy Hudleston, de la que tuvo un hijo, nacido en 1912, Hilary, y una hija, en 1917, Janet.

Pero la «pobreza» y la «oscuridad» serían de hecho los estados más habituales en la vida de Machen. Después de dejar el teatro, se unió al periódico «London Evening News» para trabajar como reportero.

Parece que como periodista era aún peor que como actor, tal vez porque estaba obligado a dejar en el trabajo parte de su libertad. Pero este empleo le hizo conocer personas y lugares poco habituales, que él encontraba interesantes, o ser testigo de acontecimientos extraordinarios como, en 1913, el funeral por el Capitán Scott, el hombre que había muerto intentando llegar al Polo Sur; y sus jefes se dieron cuenta de que Machen estaba hecho para escribir artículos como ese.

En este periodo como reportero, Machen vuelve a la literatura y escribe varias obras originales, como «El Regreso», o su celebrada «El Terror», y por supuesto incontables artículos periodísticos para el «Evening News», muchos de los cuales son bastante malos, o al menos no tan importantes como sus trabajos de ficción.

En 1914 escribió «Los Ángeles de Mons», un relato totalmente ficticio sobre unos arqueros angelicales que durante la Primera Guerra Mundial se aparecieron en la batalla de Mons en ayuda de los soldados británicos. Aunque la historia es pura ficción, hizo que mucha gente creyera en ella, y a pesar de sus constantes negaciones de veracidad del cuento, existen hoy en día al menos tres libros y cientos de artículos supuestamente «serios» que hablan de los ángeles de Mons como prueba irrefutable de la existencia de los celestiales seres.

Además de trabajar para el «Evening News», Machen se dedicó como "freelance" a escribir para otros muchos periódicos y revistas literarias, como «The Academy», «T.P.'s Weekly», «John O'London's Weekly», «The Independent», «Daily Mail» y otros. Aunque no han sido publicados en España, existen selecciones de sus artículos periodísticos en libros como «Dog and Duck», «Notes and Queries», «The Shining Pyramid» (¡no confundir con su libro del mismo título!) y «The Glorious Mystery». Esta última era una revista publicada por Vincent Starrett, una persona que jugó un importante papel en la introducción de Machen entre los lectores americanos.

De hecho, Machen ya era muy popular en los Estados Unidos en los años 20, teniendo editados sus libros por Alfred A. Knopf. Su reputación como escritor era buena, aunque sin reportarle ganancias espectaculares.

En 1921, Lord Alfred Douglas, un antiguo editor de Machen, presentó una demanda contra el «Evening News» porque Machen había publicado un artículo afirmando que dicho Lord Douglas había muerto, y en la necrológica lo tildaba de «degenerado». Aunque el adjetivo era un asunto discutible, lo cierto es que Lord Douglas estaba, por supuesto, vivo, y el asunto costó mil libras de indemnización al "Evening News" y el puesto de trabajo para Arthur Machen.

Pero al parecer, ser despedido no le importó mucho, pues gracias a las ganancias que le reportaban sus libros en los Estados Unidos, tenía tiempo suficiente para pasarlo sin trabajar. Vivía en Melina Place, St. John's Wood, Londres, posiblemente mucho más cómodo que nunca antes en su vida. Solía celebrar pequeños encuentros con su círculo de amigos los fines de semana.

Sin embargo, al final de los años 20, Machen volvió a caer en la pobreza, ya que la moda de sus obras en América había pasado y el dinero dejó de fluir. Los Machen vendieron la casa familiar y se mudaron a Amersham, Buckinghamshire, en 1929. Arthur ya había pasado más de cincuenta años en Londres, y a partir de entonces viviría en Amersham hasta el fin de su vida.

Sus amigos se encargaron de conseguirle una pensión de cien libras al año, lo que no le permitía vivir establemente.

En estos últimos años su obra fue muy escasa: «La Ronda Verde» (no muy apreciada por la crítica), y dos colecciones de cuentos, «The Cosy Room» y «Los niños del estanque». También escribió artículos y comentarios de libros para obtener algún dinero extra.

Dado su penoso estado de vida, las autoridades civiles de Monmouthshire tuvieron que organizarle una cena homenaje en Newport con motivo de su 74 cumpleaños, donándole un cheque por 1.200 guineas.

La situación económica de Machen era ya tan mala que dos de sus admiradores, Desmond MacCarthy y Colin Summerford, propusieron una colecta para obtener fondos, que finalmente obtuvo más de 2.000 libras.

Después de una carrera que había durado más de 55 años como escritor, Arthur Machen falleció el 30 de marzo de 1947 a la edad de 84 años.

SU INFLUENCIA

La influencia de Machen en la carrera de otros escritores es tan grande que es casi imposible mencionarlos a todos.

Se puede considerar entre los más importantes a H.P. Lovecraft, con su relato «El Horror de Dunwich», la novela «Ceremonia» de T.E.D. Klein, o la «Historia de Fantasmas» de Peter Straub, entre los más modernos.

El relato de Lovecraft y la novela de Straub están directamente influidas por el cuento de Machen «El gran dios Pan», mientras que la novela de Klein tiene una fuerte influencia de «El pueblo blanco».

Pero en lo que se refiere a Lovecraft, su obra está llena de recuerdos machenianos, comenzando por el nombre del dios Nodens, que aparece en «El gran dios Pan». En «La extraña casa sobre la colina» y «En busca de la ciudad del sol poniente» también aparece Nodens mencionado.

Además, el maestro de Providence usó un fragmento completo del cuento de Machen «La mano roja» al comienzo de la genial «El Horror de Red Hook». Podemos considerar que la misma idea de antiguas razas supervivientes en nuestros días está al menos influenciada por las creencias de Machen en las leyendas celtas sobre la «pequeña gente», los duendes y las hadas.

Es aconsejable leer las referencias completas que hace Lovecraft sobre Machen en su ensayo «El Horror en la Literatura", publicado por Alianza Editorial.

Rafael Llopis, en su excelente ensayo publicado en la famosa edición de Alianza Editorial de "Los Mitos de Cthulu", nos dice, refiriendose a Machen que este autor fue un adelantado en la corriente que acabó produciendo una trascendente mutación del cuento de miedo anglosajón. Sigue Llopis:

"Machen sintió que era necesario revisar a fondo el cuento de miedo: Y empezó a eliminar de él toda una serie de elementos caducos: el castillo medieval, el muerto en todas sus infinitas variedades y subespecies, la noche...En una palabra, sepultó la tramoya romantica y se puso a escribir cuentos de miedo a base de luz, de campo, de verano, de cantos de insectos, de piedras y de montes.

Se sabe de Machen que pertenecía una sociedad secreta llamada "Golden Dawn". Tal vez fue en ella donde encontró material numinoso novelable. Quiza el mismo no quería asustar, sino dar publicidad a aquellas doctrinas místicas. No lo sé. Pero de lo que no cabe duda es de que sus relatos fueron aceptados como cuentos de miedo, es decir como pura ficción fantástica que producía un deseable estremecimiento de terror".

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