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BIOGRAFIA DE ALFRED BESTER

 

PRESENTACION FORMAL EN SOCIEDAD:

Alfred Bester escribió cuentos, novelas y guiones para cómics, radio, televisión y cine. Aunque hay poca información sobre su vida, su autobiográfica pieza "Mis amoríos con la ciencia ficción," publicada en la antología "Oh luminosa y brillante estrella", (colección Arcadia, Editorial Teorema, España, 1985), resulta un recuento muy ilustrativo de sus idas y venidas en la CF.

Bester nació en Manhattan el 18 de diciembre de 1913. Su familia era de clase media. El padre era judío y la madre cristiana científica, pero ambos le permitieron escoger su propia fe. En ese sentido, Bester es bastante claro: "Elegí la Ley Natural", son sus palabras.

Bester asistió a la Universidad de Pennsylvania, dio una prueba en la Facultad de Derecho, desistió de continuar esos estudios, se casó en 1936, y entonces empezó su larga carrera de escritor. Había pasado la niñez leyendo cuentos de hadas, obras de H. G. Wells, y la entonces nueva revista "Amazing". Esto, naturalmente, lo llevó a intentar escribir ciencia ficción.

Su primera historia, "The Broken Axiom," (El Axioma Roto) publicada en Thrilling Wonder Stories en 1939, le valió el premio en el concurso de cuentos cortos organizado por la revista. Luego publicó una docena de historias en los siguientes dos años, algunas de las cuales se reunieron posteriormente en antologías. Bester nunca pensó en vivir exclusivamente de la ciencia ficción. En 1942, empezó a escribir guiones para algunas historietas que estaban convirtierdose en éxitos populares, como Batman, Superman, y Linterna Verde. Después de unos años pasó a escribir guiones para la radio, trabajando para programas como Nick Carter, Charlie Chan, The Shadow (La Sombra), y muchos otros. Incluso dirigió uno por un tiempo. Cuando la televisión llego a su vida, también intentó en ese medio, al que terminó odiando.

Escribió sobre esa experiencia televisiva en su primer novela, la satírica Who He?, publicada en 1953 y no perteneciente al genero de ciencia ficción. Esta obra también es conocida con el titulo "The Rat Race" (un juego de palabras que tanto puede significar Carrera de Ratas, Raza de Ratas o la lucha por la vida, la competencia).

 

VUELTA AL GENERO Y PROBLEMAS CON CAMPBELL:

Cansado por tocar siempre los mismos tópicos y asustado por haber sido criticado como "demasiado original," Bester retornó a la ciencia ficción como un escape, un cable a tierra para poder expresar los temas que no le dejaban incursionar en los otros géneros, donde solo le pedían historias simples y previsibles.

El retorno de Bester fue de la mano de "Odi e Id," publicado en 1950 en la revista Astounding del legendario John Campbell, bajo el título "la Invención del Diablo". Este cuento presenta una particularidad: Bester había enviado la obra a la revista y, semanas después, el propio Campbell, a quien no conocía personalmente, lo llamó diciéndole que le gustaba el material, pero que quería hacerle algunos cambios. Para charlar de eso, lo invitaba a su oficina. Allí fue Bester y se encontró con que Campbell estaba absolutamente deslumbrado por una nueva teoría "científica" denominada "dianética".

La dianética pretendía, entre otras cosas, ser una nueva forma de explicar y curar la psique humana. Su creador era L. Ron Hubbard, un escritor de ciencia ficción, el mismo que hiciera la famosa novela "Battlefield Earth", (conocida en español como "La Tierra, Campo de Batalla"). Las ideas de Hubbard terminaron en la creación de una religión, la cientologia, actualmente muy difundida en Estados Unidos (John Travolta es uno de sus miembros más famosos).

Esta fascinación de Campbell con la dianética no hubiera significado ningún problema para Bester, de no ser porque el cuento que había mandado, tenía varias referencias al psicoanálisis clásico, empezando por el titulo, ( Junto con el YO y el SUPERYO, el ID, más conocido en nuestro país con el nombre de ELLO, configuran, para Sigmund Freud, el aparato psíquico). Para Campbell, Freud y sus ideas estaban totalmente superados, ahora que había aparecido la dianética. A continuación, Campbell se lanzó a explicarle al pobre Bester, de que trataba esa nueva ciencia. No solo eso, sino, que le hizo leer una buena cantidad de material sobre el tema. Bester no sabía si reír o llorar. Llevarle la contraria a un editor de la importancia de Campbell acarreaba la alta probabilidad de no publicar nunca más.

Al final resultó que los únicos cambios que quería hacerle al cuento consistían en quitar todos los términos "freudianos" que aparecían. Bester aceptó, pero la primera vez que pudo reimprimirlo con otro editor, volvió a la versión original. Bester, después de esa inolvidable reunión, terminó considerando a Campbell un tanto demente.

 

HORACE GOLD Y "EL HOMBRE DEMOLIDO":

Tiempo después, Bester fue convocado por Horace Gold para que colaborará en "Galaxy", la nueva revista de ese editor. Galaxy, dentro de la CF, tenía orientación psicológica y menos interesada en ciencia "dura" que otras publicaciones, como la mencionada Astouding. Bester se negó repetidamente, argumentando que tenía mucho trabajo como guionista, lo cual era cierto. Finalmente, en una conversación telefónica, Bester le pasó una serie de ideas como material para posibles colaboraciones. Dos de esas ideas eran las siguientes:

a) Una tenía que ver con la percepción extrasensorial.

b) La otra era un policial ambientado en un futuro donde la policía contaba con una maquina del tiempo, con la cual podían rastrear los crímenes hasta su origen.

Gold le dijo que mejor combinara ambas historias en una sola, donde la policía utilizara la percepción extrasensorial, concretamente la telepatía, para descubrir los crímenes. Este fue el comienzo de la que se convertiría en una de las más famosas y mejores novelas de Bester: El Hombre Demolido.

Aquí Bester utilizó una narrativa multifacetica que combina ideas freudianas (a Campbell no le debe haber gustado), juegos de palabras, nuevos recursos narrativos y tipografía experimental.

El Hombre Demolido esta situado en un decadente y negro siglo XXIV. En este mundo no hay crímenes premeditados, no puede haberlos. Las armas son piezas de museo. Una sociedad de telepatas, los espers, (de ESP, sigla de estrasensory perception) configura una elite útil para los más diversos quehaceres. Uno de ellos es la lectura del pensamiento con el fin de detectar intenciones delictivas. Desde el momento en que se pueden meter en la cabeza de uno y descubrirle las ganas de matar a la abuelita o de robar un banco, estos deseos se tornan extremadamente difíciles de llevar a la realidad. La policía practica "detenciones preventivas" y la mayoría de los juicios son por "tentativas".

En ese marco, un multimillonario magnate llamado Ben Reich, hace lo inimaginable: Asesina a un viejo adversario e intenta que el crimen quede impune. El otro protagonista, el policía telepata Lincoln Powell se encargará de descubrirlo y perseguirlo por todo el mundo y más allá. No es una novela de chicos buenos contra chicos malos. En todo caso, Ben Reich, que convencionalmente haría el papel del chico malo, es un personaje fascinante, complejo y extremadamente inteligente. El final es antológico. La novela ganó el premio Hugo de 1953, y marcó la consagración de Bester en el campo de la ciencia ficción.

 

¡TIGRE, TIGRE!:

"Era una Edad de Oro, una época de grandes aventuras, de vidas frenéticas y muertes violentas...pero nadie pensaba en ello. Era un futuro de fortunas y robos, pillaje y rapiña, cultura y vicios...pero nadie lo admitía. Era una época de posturas extremas, un fascinante siglo de rarezas....pero a nadie le gustaba. ...Era una edad de monstruos, de seres deformes y grotescos. Todo el mundo estaba retorcido en formas maravillosas y malevolentes. ...Es en este escenario del siglo vigesimoquinto donde se inicia la vengativa historia de Gulliver Foyle."

Estos párrafos, pertenecientes al prologo de ¡Tigre, Tigre! (también conocida con el titulo de "Las estrellas mi destino"), nos dan una idea del estilo y la potencia narrativa de Bester. ¡Tigre, Tigre! es, para muchos, su más grande novela y una de las mejores de todos los tiempos.

Fue publicada en 1956 y escrita en Inglaterra e Italia, con ocasión de una larga estadía europea del autor. Está inspirada en el Conde de Montecristo y; a esta altura de las líneas resulta obvio, es la historia de la terrible venganza que su protagonista, un antihéroe llamado Gulliver Foyle, se tomará con aquellos que considera culpables de haberlo dejado abandonado en el espacio durante meses.

 

BESTER PERIODISTA:

Cualquiera pensaría que, con estos dos éxitos, Alfred Bester se dedicaría a sacar una novela tras otra, como un Asimov cualquiera. No fue así. Bester empezó a escribir para una revista llamada Holiday, primero sobre la televisión de distintos países y luego sobre temas diversos. Hizo entrevistas a artistas famosos (Sophia Loren, Elizabeth Taylor, Peter Ustinov y Laurence Olivier, entre otros) y se divirtió en grande. Terminó siendo jefe de redacción y siguió en la revista hasta que esta cambió de dueño, en 1970.

Durante la década del sesenta, su contacto con la ciencia ficción se redujo a escribir criticas de libros para la revista Fantasy & Science Fiction, algunas de ellas muy duras.

 

EL RETORNO:

En los setenta, Bester volvió con una novela, "Computer Conection", publicada en 1975 y finalista al premio Hugo en 1976. Sin embargo, tuvo muchas criticas negativas. Es una obra barroca, densa, inferior a las dos anteriores, pero aún aceptable. El propio Bester la consideró un experimento fallido.

En 1980 apareció "Golem 100", que tampoco fue bien recibida por la critica. A pesar eso, Bester quedó muy conforme con ella.

En 1981, se publicó su ultima novela, "Los Impostores", realmente de un nivel muy bajo.

Como se ve, Bester nunca pudo superar las alturas alcanzadas con "El Hombre Demolido" y "¡Tigre, Tigre!". Es probable que una de las razones de estas obras fallidas resida en la vocación de escritor experimental que siempre existió en este autor. Siempre destacó como un gran estilista, pionero en innovaciones narrativas, tanto en cuestiones de forma ("Como contar las historias"), como de fondo ("Que historias contar").

En el genero, Bester siempre buscó abrir camino, con mayor o menor fortuna. No era de esos escritores que solo se preocupan por explotar una idea y sacarle el mayor jugo posible a través de trilogías, tetralogías, segundas tetralogías y cosas por el estilo. Bester era un artesano. El trabajo "en cantidad", lo reservaba para los guiones de televisión o las notas periodísticas.

Cualquiera que lea sus obras, verá que el movimiento Cyberpunk ha tomado abundante inspiración de su trabajo. Le atraían la oscuridad de la mente humana, la maldad, la deformidad, los antihéroes y la violencia. Sus personajes no son modelos de perfección, precisamente. Son seres complejos y torturados por sus fantasmas.

No puedo evitar transcribir el final de "The die-hard" ("Hasta el ultimo aliento"), un cuento de Bester de 1980. Creo que sirve para reflejar que sus condiciones se mantenían en forma, aún en esa fecha.

El cuento trata de un mundo "feliz", lleno de gente cuasi perfecta, tranquila, pacifica, joven, poseedora de cuerpos reconstituidos artificialmente y resignada a una vida bucólica y sin riesgos. En ese mundo vive el único hombre no reconstituido. Es un viejo al que lo tienen en un hospital como si fuera una pieza de colección. El viejo es rebelde y odia ese mundo de plástico, tan conformista y predecible. Es el día de la llegada del Emisario, el primer ser proveniente de otro planeta. El viejo decide darle la bienvenida. Dejémoslo a Bester:

"...Se enfrentó cara a cara con el Emisario Galáctico al pie de la escalinata. Miró a la criatura semejante a una mantis con insolencia y también, por un instante, con horror y repulsión. Entonces gritó: - Te doy la bienvenida. Soy el único que puede hacerlo. Levantó el bastón y lo descargó sobre la cara del Emisario con todas sus fuerzas. - Soy el último hombre sobre la Tierra- bramó"

Alfred Bester murió en Pennsylvania en 1987.

Ese mismo año, the Science Fiction Writers of America le otorgó el premio Grandmaster.

(c) Jorge Oscar Rossi, 2000

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