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Este artículo también se encuentra publicado en la "revista virtual" Quinta Dimensión (www.quintadimensión.com).

LA CF Y LA GUERRA: ¿HARRY HARRISON VS. ROBERT HEINLEIN?


La guerra, las armas, la violencia, los soldados y las batallas nos despiertan a los seres humanos, sobre todo a los de sexo masculino, una sensación contradictoria. De chicos jugamos con revólveres de plástico, vemos películas de "acción" o bélicas, nos detenemos en las armerías y hasta contemplamos los desfiles militares con secreto o explícito "patriotismo". Por otro lado, solemos repudiar la violencia y la dura disciplina militar, decimos que "a las armas las carga el diablo", "hagamos el amor y no la guerra" y hablamos pestes de las Fuerzas Armadas..
La CF no quedó al margen de esta eterna ambivalencia de la paz y la guerra, de lo civil y lo militar, de la fascinación de la violencia y la sensatez del pacifismo. Más aún, muchisima gente identifica la CF con batallas espaciales, gigantescas naves disparando rayos a diestra y siniestra y planetas explotando en pedazos. Pensemos en series como Star Trek, que no hace de las batallas lo principal de su argumento y que, sin embargo, está principalmente asociada a la famosa "Flota Estelar". Para muchos, la formula de una pelicula de CF taquillera es "buenos efectos especiales y muchas explosiones".
Afortunadamente, la CF es mucho más que eso, sobre todo en su vertiente literaria. La literatura de CF es, además de una forma de entretenimiento, (no le neguemos esa faceta), un espacio para la discusión de ideas.
Hay muchos ejemplos, pero esta vez quiero remitirme a dos novelas donde el tema la guerra y todo lo que tenga que ver con lo militar se trató de manera diametralmente opuesta:
Hablamos de "Bill, Héroe Galáctico", de Harry Harrison y "Tropas del Espacio", de Robert Heinlein. De este último escribimos algunas cosas en una nota anterior.

Respecto de Harrison, veamos que podemos decir...

ALGUNOS DATOS

Harry Max Harrison nace el 12 de marzo de 1925 en Stamford, Connecticut, único hijo de Ria y Henry Leo Harrison.. Su familia se mudó a Brooklyn, y unos años después se estableció en Queens, otro distrito de Nueva York, donde Harry creció y fue a la escuela.

El padre de Harrison se llamaba originalmente Henry Leo Dempsey. Cambió su apellido por el de Harrison poco después que Harry nació. Trabajó como impresor toda su vida. El propio Harry considera que su famoso sentido del humor lo heredó de él.
Nuestro autor pasó su niñez y adolescencia de mudanza en mudanza, muchas veces escapando de los acreedores, en plena época de la Depresión.
Fue un precoz lector de historias de CF y pulps en general. Empezó por esa misma época a escribir y dibujar para revistas de aficionados.
Apenas terminó la escuela secundaria, en 1943, se alistó en el Ejercito, en plena Segunda Guerra Mundial. Eligió la Fuerza Aérea porque siempre había querido volar. No sabía que en la Fuerza Aérea, por cada uno que volaba. había 35 personas en tierra. Este ultimo fue el destino que le tocó: personal de tierra de la Fuerza Aérea. Realizó diversos trabajos en sucesivos destinos y se aburrió mortalmente de la rutina militar.
Sobre esa etapa de su vida, expresó el propio Harrison: "¿Disfruté yo mi vida en el ejército? No. Si usted lee a Bill, Héroe Galáctico, verá cómo yo me siento sobre el ejército. ¿Qué efecto tuvo en mí? ¡Bien, estar en el ejercito hace que uno lo odie por siempre jamás!". Estas palabras de Harrison se pondrán de manifiesto a lo largo de toda su obra.

Luego del Ejercito, Harry se ganó la vida en diversos trabajos, entre los que nos interesa mencionar la labor que realizó como dibujante de historietas e ilustrador de relatos de CF. Una vez, enfermo de gripe y con dolor de garganta, decidió escribir un cuento en lugar de ilustrar. Pensó que tipear con una mano temblorosa por la fiebre es más fácil que dibujar en ese estado. Así escribió una historia corta, llamada "I Walk Through Rocks" y logró venderla por 100 dólares. La historia se publicó en 1951 y por ese entonces conoció a Joan Merkler. En 1954 se casaron.
A pesar de su inicial éxito literario, Harrison fue pasando gradualmente de ser un ilustrador a convertirse en un escritor profesional. Por años alternó esas tareas y las complementó con la de editor de historietas y revistas.
Vivió un año en México y luego residió en Inglaterra, Italia y Dinamarca, hasta asentarse definitivamente en Irlanda.
Su primera novela fue Deathworld (Mundo Muerto), en 1960. Fue publicada, por partes, en la legendaria Astouding de John Campbell.
Esta novela dio lugar a una trilogía completada por Mundo Muerto 2 y Mundo Muerto 3. En el libro inicial, el protagonista, Jason Dinalt, debe enfrentarse al planeta Pyrrus, cuya ecología parece conjurada pare eliminar al ser humano. La serie sigue con el mismo protagonista en otros planetas igualmente peligrosos.
Otra serie de libros muy popular, sobre todo en el mundo anglosajón, es la de "La Rata De Acero Inoxidable".
Esta constituye una obra ya clásica de ciencia-ficción de aventura.. El gran éxito popular de la serie, ha hecho que Harrison volviera una y otra vez a ella a lo largo de los años. La misma consta ya de más de media docena de novelas, que han labrado la fama de este autor como el gran especialista en un tipo de space opera irónica y humorística, con un cierto gusto por el sarcasmo y el cinismo.
Para algunos, el aventurero cínico y amoral que compone Jim di Griz, protagonista de La Rata de Acero Inoxidable, se adelantó al James Bond cinematográfico, pues resulta como el Bond de Connery, un personaje sumamente atractivo pese (o tal vez gracias) a su cinismo y amoralidad.
Una característica del estilo de Harrison es que sabe dotar a sus narraciones del ritmo adecuado y complementa la presencia de su personaje central con todo tipo de situaciones y una abundante parafernalia tecnológica, muy conveniente en la mejor literatura de evasión y entretenimiento.

Quizá su obra más conocida es ¡Hagan Sitio! ¡Hagan Sitio! (Make Room! Make Room!, publicada en 1966). Trata de los problemas de un mundo superpoblado en un futuro inmediato, donde se nos muestra el Nueva York de 1999. A mediados de la década de los cincuenta la idea de que la población mundial se duplicaría en el año 2000 se transformó en un pensamiento común y esa idea se convirtió en pánico para muchos. ¡Hagan Sitio! ¡Hagan Sitio! es una de las manifestaciones clásicas de ese terror. Harrison agrega a su novela una lista de unas cuarenta sugerencias para una lectura posterior, que no son obras de ficción y abarcan desde Malthus a Vance Packard y J. K. Galbraith.

Esta obra fue llevada al cine con el título "hasta que el destino nos alcance" (Soylent Green, 1973), dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por Charlton Heston y Edward G. Robinson. Como es habitual, la película se centró en la anécdota catastrofista y aventurera de la novela, olvidando muchas de las reflexiones y un buen numero de las interesantes tesis de Harrison.

También es destacable mencionar que de 1958 a 1966 fue guionista de Flash Gordon, (creado por Alex Raymond por encargo del King Freatures Sindicate en 1934) que por aquel entonces dibujaba Dan Barry.

No todo es space opera o literatura de entretenimiento en la vida de Harry. En 1964, junto a Brian Aldiss, fundó SF Horizons, la primera revista de critica literaria de CF, con la que se inició un saludable movimiento de renovación temático y estilístico en el genero.
La obra más reciente de Harrison es una ambiciosa trilogía que especula sobre como seria el mundo si los dinosaurios hubieran sobrevivido. Se compone de "Al oeste del Edén", "Invierno en Edén" y "Retorno a Edén". La ambición y brillantez de dicha serie la hace comparable con la de "Heliconia" de Aldiss o la de "El crisol del tiempo" de Brunner.

UN MUCHACHO LLAMADO BILL

Pero, después de todo, íbamos a hablar de "Bill, Héroe Galáctico", publicada en 1965, luego de varios contratiempos con las editoriales, debido a su tono satírico.
Aquí conoceremos la historia de Bill, un pobre diablo, campesino (Operador Técnico en Fertilizantes) de un planeta perdido al que reclutaron, engañado como a todos, en las Tropas Especiales del Imperio. Bill es bastante corto de inteligencia y no tiene el menor interés es convertirse en un héroe, en un soldado o en nada que no fuera lo que ya era antes de ser reclutado. Su prioridad pasa por comer y sobrevivir hasta lograr que algún día le den de baja. Las tropas Especiales del Imperio son una institución sádica, corrupta y degenerada dentro de un Imperio sádico, corrupto y degenerado. El entrenamiento es a lo bestia y el servicio activo peor. La vida no vale nada y hay una guerra, una larga guerra, que pelear. Al Imperio no le importa lo más mínimo sus héroes o ciudadanos. En realidad, a nadie le importa nada más que su propio pellejo y si las cosas salen bien es por casualidad. El libro narra las divertidas desventuras de Bill y otros desgraciados de su misma calaña, en un tono más sarcástico que irónico. La obra se nos presenta como un space opera llevado al limite de la parodia, que exhibe una critica feroz a todo lo que tenga que ver con la milicia. Podría decirse que es un manifiesto antimilitarista escrito en clave de humor negro. Dijimos que el tono del libro es el de un space opera pero no nos confundamos, porque "Bill, Héroe Galáctico" es una genial burla a ese subgénero que hizo furor en las décadas del 30 y 40, plagado de guerras intergálacticas y batallas espaciales.
Veamos, como muestra, una parte de un dialogo de Bill con su antiguo y feroz instructor militar, quien ostenta el bonito nombre de Deseomortal Drang:
"-Deseomortal- dijo roncamente Bill -; no puede ser, lo sé...¡Pero se está comportando usted como un ser humano!
Deseomortal se rió, no con su risa de un cuchillo desgarrando huesos humanos sino con una casi normal.
Bill tartamudeó:
- Pero si usted es un sádico, un pervertido, una bestia, un monstruo, una cosa, un asesino...
-Vaya, gracias, Bill. Eres muy amable. Trato de cumplir con mi trabajo lo mejor que sé. Pero soy lo bastante humano como para agradecer unas palabras de alabanza de vez en cuando. El ser un asesino es difícil de proyectar, pero me alegra que lograse darles esa impresión, hasta a unos reclutas tan estúpidos como eran ustedes.
- Pe...pero...¿no es usted realmente un...?
- ¡Ojo ahora! - cortó Deseomortal, y había en estas palabras lo bastante del antiguo veneno y ruindad como para hacer bajar en seis grados la temperatura del cuerpo de Bill. Entonces Deseomortal sonrió de nuevo - No puedo echarte la culpa, hijo, porque te comportes de esa manera, ya que eres bastante estúpido y de un planeta atrasado, y por haber sido retardada tu educación por los soldados y todo eso. ¡Pero despierta, chico! La educación militar es algo demasiado importante como para arriesgarse a que unos aficionados intervengan en ella. Si hubieras leído algunas de las cosas que ponen nuestros libros de estudio, tu sangre se congelaría. ¿Te das cuenta de que en los tiempos prehistóricos los sargentos, o como quiera que se les llamase, eran verdaderos sádicos? Las fuerzas armadas dejaban que esa gente, que realmente no sabían nada, destruyeran a los reclutas. Dejaban que estos aprendieran a odiar al ejercito antes de aprender a temerlo, lo cual destruye la disciplina. ¡Y no hablemos de como se malgastaban! Siempre estaban haciendo que la gente caminase hasta morir por accidente, o ahogaban a un pelotón, o tonterías así. Tan solo esas perdidas le harían llorar a uno.
- ¿Me permite preguntarle de que se graduó en la universidad? - preguntó Bill en una voz débil y humilde.
- Disciplina Militar, Rotura de la Moral e Interpretación de personajes. Un curso duro, de cuatro años..."
Casí a continuación, Bill le pregunta si espera gratitud por parte del Ejercito y Deseomortal le contesta:
- No, claro que no, que tonto he sido. Gracias por traerme de nuevo a la realidad, Bill; llegarás a ser un buen soldado. Pero lo que espero es una indiferencia criminal de la que pueda tomar ventajas a través de los métodos bien probados: soborno, redacción de órdenes falsas, mercado negro y demás cosas usuales..."

Toda la obra destila una visión extremadamente cínica de la vida militar. El ejercito es presentado como una maquina de descerebrar gente, de convertir a las personas en masas de carne que actúan por reflejo condicionado. La vida es una permanente lucha contra los demás. Todo lo que importa es uno mismo. Lo único que se puede esperar de los demás (los compañeros, los oficiales, el Imperio, etc.) es que te perjudiquen.

Y EN EL OTRO RINCON...

Se suele considerar a "Bill, Héroe Galáctico", como una directa parodia de "Tropas del Espacio" ("Starship Troopers", 1959), una de las novelas más polémicas e interesantes de Robert Heinlein. En ella, en el ambiente de una Tierra futurista y políticamente unificada, se plantea una sociedad militarista, en la que solo tienen voto aquellos que han prestado servicio en las Fuerzas Armadas, servicio que es voluntario. Aquí no hay ningún engaño para reclutar gente, todo lo contrario. Heinlein analiza política y sociológicamente esta sociedad. La lucha feroz contra una raza extraterrestre es casi una excusa para permitir la minuciosa descripción de un sistema político basado en fundamentos distintos a los de la democracia. Aquí, para tener derecho a tomar decisiones políticas, se debe demostrar que se tienen condiciones para actuar con altruismo, es decir, para ocuparse de los asuntos de los demás, de los asuntos de la sociedad. La "demostración" esta dada por entrar en las Fuerzas Armadas. Cuando se sale de ahí, el veterano recibe el diploma de ciudadano, que lo habilita para votar. Ahora está en condiciones de decidir en los asuntos del Estado. La durisima instrucción militar formaría el carácter del futuro ciudadano y lo prepararía para pensar en los demás y no solo en si mismo.
La guerra no es buena ni mala, sino que, a veces, es necesaria y hay que saber tomar a tiempo la decisión de iniciar una, para evitar desgracias mayores en el futuro.
Gran parte de la novela es el planteo de las diferencias de este sistema de gobierno (y sus supuestas virtudes) con el modelo democrático (sobre todo, el norteamericano).
La obra fue un éxito, pero despertó encendidas discusiones. Muchos trataron a Heinlein de fascista, por el tono aparentemente complaciente y favorable de la novela hacia el modelo de gobierno que allí se plantea.
Otros dijeron que se trataba de una sutil parodia: Pensaban que, en realidad, el autor se burlaba de una sociedad como la que estaba describiendo.

Lo cierto es que Heinlein sirvió cinco años en la Armada, a bordo de destructores y portaaviones, retirándose finalmente del servicio activo, con el grado de teniente, después de contraer tuberculosis.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Heinlein trabajó en investigación para los trajes de presión que usarían los pilotos al volar en condiciones de extrema altitud (parecidos a los trajes espaciales). También colaboró en investigaciones referidas al uso del radar en la Armada, en una Estación Experimental en Filadelfia. En 1948, luego de divorciarse de su primera esposa, contrajo matrimonio con la teniente de la Armada Virginia Doris Gerstenfeld, que había trabajado con él durante la guerra.
Cuando Heinlein falleció, en 1988, su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas en el mar, mientras se le brindaban honores militares.
Por lo que se ve, no parece que Heinlein haya conservado malos recuerdos de la vida militar, sino todo lo contrario. Además, a los largo de su obra, muchos de sus personajes son una rara y muy interesante mezcla de aventureros, soldados y filósofos, que parece constituir el ideal personal heinleniano.
Por otra parte, en muchos de sus libros, Heinlein especuló con variados modelos de gobierno, distintos a la democracia de su época. El "modelo militarista" o "autoritario", aparece, por ejemplo, en "Amos de Títeres" o en "Viernes", aunque de una manera menos generalizada.
Pero no debemos olvidarnos que Heinlein también escribió "Forastero en tierra extraña", publicada en 1961, donde satirizó prevalecientes actitudes sexuales, religiosas y políticas; en otras palabras, toda la estructura de la sociedad occidental. Esta novela fue adoptada como uno de los libros de cabecera de la entonces naciente cultura hippie. Además, a la par de algunas posturas totalitarias, muchos personajes de Heinlein bien puede decirse que tienen un estilo de vida "anarquista", en el sentido de que no se subordinan a ninguna autoridad o Estado. Vagan de un lugar a otro, por propia voluntad o por la fuerza de las circunstancias y tratan de bastarse a si mismos.



¿CUAL ES MEJOR? O, ¿QUIEN TIENE LA RAZON?

Imposible contestarlo. Algunos pensarán que Heinlein era un fascista o, en todo caso, que "Tropas del Espacio" tiene un mensaje pro fascista. Otros dirán que Harrison habla desde el resentimiento de su mala experiencia en la milicia y que es mucho más fácil hacer una parodia antimilitarista en la década del sesenta que un libro "serio" (es decir, no paródico) y que se juegue con una postura "políticamente incorrecta" (como diríamos ahora). No falta quien piensa, como ya dijimos, que Heinlen hizo en realidad una parodia sutil.
Por otra parte, el tono humorístico e irreverente de "Bill..." no debe hacernos perder de vista los problemas que obsesionaban a su autor y que ahí están presentes: La deshumanización, la violencia sin sentido y el peligro de reducir la vida a una mera lucha por la supervivencia. Curiosamente, o no tanto, los mismos que preocupaban a Heinlein, (porque, por ejemplo, en "Tropas...", buscó darle un sentido a la violencia, es decir, planteó cuando era necesario usarla, un planteo que puede ser compartido o no.)
En mi opinión y más allá de las "reales" intenciones de los autores y de otras explicaciones "psicologistas", se trata de dos obras complementarias que, desde distintos enfoques, describen las contradictorias facetas de la realidad humana. Son dos "novelas de ideas", de lectura y posterior reflexión recomendadas.

Referencias:
www.harryharrison.com
www.cienciaficcion.com

(c) Jorge Oscar Rossi, 2000.

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