«LA NARANJA MECANICA», O COMO SER BUENO A LA FUERZA

© Jorge Oscar Rossi, 2001

Hola drugos:

¿ Conocen la historia de Alex, el malchico ultraviolento que andaba con su banda pateando y crastrando vecos starrios y aplicándole el viejo unodos a las ptitsas, siempre vestido a la ultima moda nadsat?

Video que abren los glasos llenos de asombro, lo que me llena de inquietud, porque pienso que tal vez no esté hablando con drugos verdaderos…así que, de momento, adoptaré un estilo mas clásico y, en vez de un fantasioso relato de ciencia ficción, les contare la historia real de Catalina la Grande, mi tía.

Sigue leyendo

«LIMBO», O COMO SER FELIZ CORTÁNDOSE UN BRAZO

© Jorge Oscar Rossi, 2000

IMAGINA…
La idea del «mundo perfecto», esa sociedad ideal en la que, aparentemente, se solucionaron todos los problemas de la Humanidad, no es nueva en la literatura fantástica. Esos «mundos perfectos» generalmente esconden regímenes totalitarios, como es el caso de «Un mundo feliz», de Aldous Huxley, o «1984», de George Orwell, donde los individuos son controlados en diversas formas.
En 1952, para la misma época de «1984» (publicada tres años antes), un norteamericano llamado Bernard Wolfe (1915-1985) escribió una novela de CF, a la que tituló «Limbo».
Wolfe había sido marino mercante y guardaespaldas de León Trotsky en México, ocupación desempeñada en su época de marxista heterodoxo. También estaba doctorado en psicología por la Universidad de Yale.
«Limbo» es una anti-utopia de primer nivel, pero casi desconocida, comparándola con las ya mencionadas «Un mundo feliz» y «1984». Nosotros, como somos justicieros por naturaleza y, además, por casualidad leímos la obra, vamos a difundirla un poco.
En español, la obra se publicó en 1984, en la colección Ciencia Ficción, de Ultramar Editores. A los afortunados que transitan sus alegres vidas en la Capital Federal de la República Argentina, les será relativamente fácil encontrar el libro en alguna mesa de saldos.
Advertencia: «Limbo», con sus 507 paginas cargadas de reflexiones filosóficas y jerga psicoanalítica, no es un libro de lectura sencilla. Pero la experiencia vale la pena.

Sigue leyendo

UN EXOTICO SUBGENERO DE LA LITERATURA FANTASTICA ARGENTINA: EL NAZISMO MAGICO

© Jorge Oscar Rossi, 2000

A pesar de lo que viene a continuación, no se asusten ni se desconcierten. Esta es una nota sobre literatura.

Lo que pasa es que tengo que referirme al nazismo y es difícil hablar de ese tema de manera no convencional.

Tratemos de explicar este asunto:

La literatura fantástica se ha servido de las más diversas fuentes para obtener sus temas. El nazismo y el esoterismo son dos de ellas. A su vez, si estas dos fuentes se juntan, dan lugar a un tema que podríamos denominar, con poca originalidad, «La búsqueda del Poder Total».

Sigue leyendo

EL HORROR ARQUETIPICO: H.P. LOVECRAFT Y CARL GUSTAV JUNG

© Jorge Oscar Rossi, 2000

August Derleth supo decir que una de las razones por las cuales Howard Phillips Lovecraft no se suicidó en los peores momentos de su vida (que eran mayoritarios) eran sus sueños. No se trataba de una metáfora o de la expresión de un inexistente idealismo Lovecraftiano. El escritor se refería a los sueños (y pesadillas) que el creador de los Mitos de Cthulhu experimentaba noche a noche. En ellos vivía, según palabras del propio Lovecraft «una extraña sensación de expectación y aventura, relacionada con el paisaje, con la arquitectura y con ciertos efectos de las nubes en los cielos».
El germen de buena parte de la obra lovecraftiana y en particular de los Mitos de Cthulhu es lo que Rafael Llopis denominó, en la introducción que acompaña a la edición en castellano de Alianza Editorial, como la «angustia cósmica» de Lovecraft. El vacío y la sensación de absurdo que la religión había producido en su ánimo se vieron súbitamente llenados por la paulatina creación de un mundo místico imaginario. La frustración religiosa de ese hombre que se consideraba un «materialista mecanicista» desde el punto de vista filosófico y esos sueños que le acompañaron durante toda su vida, perfilaron los primeros fundamentos de una nueva mitología, en torno a la cual se establecieron cada vez más elementos procedentes de numerosas fuentes distintas.

Sigue leyendo

«ORA:CLE»: UN MUNDO POSIBLE

© Jorge Oscar Rossi, 2001

(Basado en una historia casi real)

Es el verano en el hemisferio austral. Me cocino, al calor de 46 húmedos grados centígrados. El aire acondicionado falla. Después, se corta la energía eléctrica. Solo puedo llorar, pero el agua es vital con un clima tan infernal. Me abstengo de desperdiciar liquido. Maldigo al aire acondicionado, a la empresa que supuestamente me provee la energía eléctrica y, de paso, me acuerdo que no puedo usar la computadora y tengo trabajo atrasado. Medio atontado por el aire caliente que se me pega como un cadáver pútrido y fermentado, mi cerebro enfebrecido empieza a desvariar:

Sigue leyendo

LOS DIAS DE LA TREGUA

(En homenaje a Philip K. Dick y, en especial, a su cuento «Planeta de Paso» (Planet for Transients), que fuera publicado en 1953.)

Las algas se retiraron y con ellas se fueron los arrancadedos. Así lo avisaron. El pronóstico fue de tres días despejados, al menos, pero puede fallar, así que no es cuestión de desperdiciar tiempo.

 

Todos salimos a mirar el mar de cerca y la mayoría se preparó a nadar, aprovechando los días de la tregua. Los chicos no, claro. Los muy viejos tampoco. Y los alérgicos, menos, pero no somos muchos.

Sigue leyendo

MI MUERTE ES AZUL

Este cuento se inspiró en la obra «Desnudo V», del artista plástico y escritor Eduardo Poggi.

Desnuda es perfecta, o eso me parece. La veo enorme, soberbia, con esos senos que son tetas, porque senos, en su caso, no significa nada.  “Senos” es casi un eufemismo a la hora de describir esas… ¿montañas?, ¿globos?, ¿deliciosas prominencias? …no…tetas, no hay otra palabra: soberbias tetas en el soberbio cuerpo de una soberbia hembra. Ese cuerpo no inspira poesía, inspira lujuria, hipnótica lujuria, catártica lujuria.

Ahí está, parada, con las manos detrás de la cabeza y el cuerpo girando en una pose de estatua griega clásica: las piernas hacía un lado, el torso hacía el otro. Una belleza al completo y por completo indiferente a lo que la rodea.
A mí, por ejemplo.

Sigue leyendo